En los últimos días hemos leído con mucha atención que un particular tuvo el atrevimiento de cercar para delimitar un área perteneciente al famoso playón de la comisaría de Chuburná Puerto, Progreso, actitud que, por supuesto, causó gran molestia entre visitantes y habitantes de dicha comisaría, sobre todo porque este sitio ha sido utilizado por muchos años como zona de esparcimiento y recreación.

Este espacio efectivamente se encuentra en la zona de terrenos ganados al mar, situación que se creó por la acumulación y vertimiento de sedimento (arena) en esa zona que colinda con la escollera de entrada al Puerto de Abrigo. La Ley General de Bienes Nacionales establece que los terrenos cercanos al mar y los obtenidos con algún cambio en la morfología costera se constituyen en Zona Federal Marítimo Terrestre y Terrenos ganados al mar y de igual manera que no se puede impedir el libre tránsito de personas por el sitio.

Debo explicar por qué se llama playón a esta zona: el sedimento (arena) se traslada de oriente a poniente por medio de las corrientes marinas y el viento, y si a su traslado se interpone un obstáculo o barrera, la arena comienza a acumularse y crea un espacio mayor de playa (esto pasa con los llamados espolones que lamentablemente podemos observar a lo largo de casi toda la costa yucateca). La zona federal tiene la particularidad de poder ser concesionada a un particular, siempre y cuando éste no ejecute obras en esta franja; la mayor parte de las veces se solicita la concesión para zona de protección y preservación del hábitat natural costero. El ordenamiento ecológico del territorio costero del Estado de Yucatán establece la delimitación en unidades de gestión ambiental, conocidas como UGA, que regulan qué tipo de actividad y cómo se puede realizar; es decir, permite regular el aprovechamiento de los espacios naturales y conservar el ecosistema en su gran magnitud.

Sería lamentable que se permitiera la construcción, como se rumora, de un hotel en la zona, ya que los daños al ambiente serían irreversibles y la contaminación del área sería inminente. Esperemos que esto no ocurra y que podamos entregar cuentas limpias en las playas a quien ya viene detrás de nosotros para disfrutarlas como nosotros lo hemos hecho desde hace años.