17 de Octubre de 2018

Yucatán

El amuleto que libró de un embrujo a un vigilante

Este es el caso de Miguel Medina Vadillo, integrante de una familia de vigilantes.

Un guardia de seguridad yucateco cuenta cómo se zafó de una brujería. (Foto de contexto de animalpolitico.com)
Un guardia de seguridad yucateco cuenta cómo se zafó de una brujería. (Foto de contexto de animalpolitico.com)
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Jorge Moreno/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.-Hoy, día en que presentamos los relatos que nos envían los lectores, toca turno al señor Miguel Medina Vadillo, quien platica una interesante historia paranormal que le ocurrió cuando laboraba como vigilante de un centro comercial y la forma en que pudo salir de su “problema”.

“Aunque puede sonar curioso, mi familia es considerada como tradicionalmente de ‘vigilantes’, es decir, mi papá, mis tíos, varios de mis primos y un servidor hemos trabajado desde hace muchos años como guardias de seguridad de diferentes empresas públicas, o bien, de forma particular en donde nos contraten; sacando cuentas, somos ocho los que nos dedicamos actualmente a esto.

“En algunas ocasiones hemos escuchado relatos de nuestros compañeros que afirman que de pronto pueden cargar mal aire o brujería mientras hacen sus rondines de seguridad, pues en los sitios en donde trabajamos hay mucha gente y algunos son más sensibles que otros para cargar algo malo.

“Mis tíos y primos escuchaban esto pero no hacían caso; en ocasiones, confieso que hasta nos burlábamos pues como nunca nos había pasado nada, creíamos que sólo era pretexto de los guardias para no trabajar.

“Hasta que no me ocurrió a mí no lo empecé a creer. Resulta que hace tres años la empresa de vigilancia me mandó a una plaza comercial ubicada al poniente de la ciudad, y de pronto un día encontré un paño de color rojo en el piso; procedí a levantarlo, pues se veía abultado, como si envolviera algo, pero al abrirlo me di cuenta que había unos pétalos marchitos de una flor, un pedazo de hilo rojo, una foto y un pequeño dije; no le di importancia y lo tiré a la basura.

“En menos de una hora ya me dolía la cabeza y todo el cuerpo, al grado de que a duras penas terminé la jornada laboral ese día; tuve que acudir al doctor, pero increíblemente estos me dijeron que no tenía ningún síntoma de ninguna enfermedad, pero yo me sentía muy mal, como si tuviera mucha fiebre y de pronto como que me sentía ausente.

El remedio

“Para no hacerles larga la historia, luego de ir con tres médicos particulares, los cuales me decían que no tenía nada, mi abuelo me llevó a su pueblo con un yerbatero que me dijo de inmediato que cargué algo malo. Le expliqué que había agarrado un paño rojo que tenía unas cosas y éste me comentó que se trataba de una brujería para alguien, pero que yo, al agarrarlo, lo cargué.

“Por fortuna, pudo curarme y me comentó que debería usar un amuleto; me lo preparó y me dijo que era especial para personas como yo, que trabajamos con mucha gente en sitios públicos. De hecho, mis tíos, quienes ya habían pasado por cosas similares pero que no lo decían por pena también pidieron ir con ese señor para que les prepare unos amuletos ya que son protectores muy efectivos para los guardias y vigilantes; incluso me gustaría mostrártelo para que cheques cómo están hechos, pues son muy útiles y hasta el día de hoy lo uso”, finalizó.

Cabe mencionar que los amuletos que don Miguel menciona se llaman “Mej”, ya se han vuelto de cierta forma comunes especialmente para los vigilantes de empresas privadas, guardias particulares, policías y personal similar, ya que te protegen no sólo de que cargues algún embrujo, sino también de un accidente, de un asalto o de cualquier tipo de peligro propio de esta profesión; por cierto tenemos algunos de estos amuletos “Mej” en el Museo Paranormal, en donde se exhiben y se explica cómo se usan.

*****

Por otra parte recuerdo que el Museo Paranormal de Mérida continúa abierto al público exclusivamente con reservación; llama al número 9991851703 (con whatsapp) para hacer una cita, menciona “Lo leí en De Peso” y te daremos un regalo sorpresa en la compra de tu boleto para entrar, así como un recorrido guiado por las cuatro salas de que consta el Museo.

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