18 de Agosto de 2018

Yucatán

Existen 100,000 analfabetas en Yucatán

Estudiantes y trabajadores de dependencias estatales y federales 'rastrean' a personas que no concluyeron sus estudios para motivarlos.

Cada año, cientos de adultos en todo el Estado se capacitan con ayuda del Ieaey. En la imagen, un grupo de mujeres durante sus clases en algún municipio de Yucatán.  (Milenio Novedades)
Cada año, cientos de adultos en todo el Estado se capacitan con ayuda del Ieaey. En la imagen, un grupo de mujeres durante sus clases en algún municipio de Yucatán. (Milenio Novedades)
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Ana Hernández/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- El Instituto de Educación para Adultos del Estado de Yucatán (Ieaey), con el apoyo de estudiantes y trabajadores de diferentes dependencias estatales y federales, “peinará” la entidad en busca de analfabetas y personas que no concluyeron sus estudios básicos. El año pasado, 13 mil 841 yucatecos salieron del rezago educativo.

Para lograr el objetivo pusieron en marcha diversas estrategias de atención, localización y contacto de estas personas, a las cuales intentarán convencer para que mejoren su formación educativa; ya alcanzaron un acuerdo con la cámaras Nacional de Comercio de Mérida (Canacome) y con la Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), en esta última las empresas socias dan empleo a más de 100 mil trabajadores. 

Durante la entrevista, el director general del Ieaey, Juan Carlos Cervera Pavía, indicó que la situación es compleja; considerando la meta nacional y para lograr el objetivo se requieren acciones extraordinarias, ya que las aplicadas por años no han permitido bajar los índices.

De acuerdo con el censo del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi) 2010, en Yucatán existen aproximadamente 100 mil personas mayores de 15 años que no saben leer ni escribir; sin embargo, considera que esa cifra está desfasada, por lo que el resultado del censo de 2015 mostrará otros resultados.

El reto es motivarlos para que sepan que pueden aprender más que las cuentas básicas

El funcionario indicó que la meta al cierre de este sexenio es lograr que 30 mil yucatecos estén alfabetizados, además de que éstos y otros se sientan motivados para continuar y concluir sus estudios de primaria y secundaria.

Para localizarlos realizan alianzas con el Colegio de Bachilleres de Yucatán (Cobay), el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), incluso a través del Programa Prospera que maneja la federación; lo que tratan de hacer es que las personas mayores de 15 años que no estén alfabetizadas o no hayan concluido sus estudios sean “canalizadas” con ellos para que les brinden información y comiencen su formación educativa.

Admitió que la tarea propuesta no es fácil, sobre todo porque muchas personas analfabetas son ya de la tercera edad y dado que han hecho su vida, incluso tienen hijos con estudios de licenciatura o en alguna facultad, no consideran necesario o importante en sus vidas aprender a leer y escribir.

Así que el reto es motivarlos para que aprendan a que pueden saber más que las cuentas básicas y que las letras de su nombre forman también otras palabras.

Otras de las estrategias que implementaron es invitar a los presidentes municipales y a los líderes de grupos religiosos a que inviten a sus comunidades a aprender a leer y escribir, que entiendan el beneficio mutuo en la obtención de una ayuda.

Tiempo para acabar

El Ieaey aplica una evaluación diagnóstica a cada persona que alfabetiza o ayuda a concluir sus estudios con la finalidad de conocer el rezago educativo que tiene; la conclusión de las diversas etapas depende de la persona, el tiempo y su capacidad de avance, a algunos les toma unos meses, a otros más; es decisión de cada persona.

Consideran que el programa de Bienestar Escolar, que el gobierno estatal puso en marcha, y que abarca la entrega de útiles, uniformes y calzado, es un apoyo importante para las familias de escasos recursos, porque al tener los elementos para la escuela, los alumnos ya no tienen que faltar debido a que sus tutores no pudieron comprárselos.

El Ieaey también ofrece apoyo educativo a las personas que están en los tres Centros de Readaptación Social de la entidad: Mérida, Ebtún y Valladolid, a los jóvenes en el Ceama, incluso ya comenzaron a trabajar con el Patronato Peninsular Pro Niños con Deficiencia Mental.

En más lugares
  • El Ieaey aumenta su presencia en eventos públicos, en la Feria del Empleo, en los clubes del adulto mayor.
  • En el oriente y el sur del Estado, donde hay comisarías lejanas es mayor el índice de analfabetismo, al igual que en Mérida y sus comisarías.
  • En eventos realizados en Kanasín y en la colonia Juan Pablo se incorporó a más de 100 personas.

Estudiantes, pieza fundamental en campaña educativa

Asimismo, los alumnos del Colegio de Bachilleres de Yucatán (Cobay), cuyo subsistema educativo tiene presencia en 70 municipios del Estado, serán parte fundamental en la estrategia de combate del analfabetismo y para apoyar a las personas que deseen concluir su educación básica.

El director de esta institución educativa, Porfirio Trejo Zozaya, firmó a finales de agosto pasado un acuerdo con su homólogo del Ieaey, Juan Carlos Pavía, para aprovechar la formación de los estudiantes y apoyar la meta de alfabetización.

Trejo Zozaya precisó que de los 70 planteles en los 106 municipios del Estado, 23 se sumarán a este convenio; el acuerdo establece que los alumnos que ubiquen, trabajen y logren que alguna persona aprenda a leer y escribir o concluya su educación primaria o secundaria, ganarán puntos, que serán válidos en su calificación oficial.

Alumnos que logren que una persona aprenda a leer y escribir obtendrá puntos extra

Con ello se busca que los jóvenes que tengan algún familiar, vecino o conocido desarrollen la tarea de sensibilización para invitarlos a incorporarse a este programa educativo y salir del rezago en el que se encuentra.

Si esta estrategia de trabajo continúa es posible que más planteles se incorporen al acuerdo; este tipo de labor es innovador e involucra a alumnos y maestros de los colegios que participarán.

El acuerdo establece que participarán los jóvenes que cursen del tercero al sexto semestre, los cuales podrán fungir como asesores; los profesores los apoyarán como titulares para enseñar a las personas mayores de 15 años que no sepan leer ni escribir o quieran concluir sus estudios. 

El Ieaey firmó acuerdos, además de grupos empresariales, con instancias de gobierno como la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (Japay), para ubicar a las personas rezagadas en su formación educativa.

Además de la firma de otros acuerdos, las autoridades educativas impulsarán una campaña de promoción de estas estrategias de cobertura para adultos.

El Conafe
  • Otra instancia que apoya la educación es el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), que llega a comunidades apartadas; sus instructores reciben becas para que puedan, al concluir este trabajo, seguir estudiando.

'No fue sencillo retomar los libros'

María, como pidió que la llamen, concluyó sus estudios a través del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), Ieaey a nivel local, y aunque ya hace más de 20 años de ese proceso, aún recuerda que fue fundamental en su avance personal y laboral.

Comenzó a estudiar la primaria, llegó hasta el cuarto grado cuando ya no pudo más; eran varios hermanos en su casa, y como la mayor que es debía cuidarlos, ya que su madre de forma constante viajaba para atender a su padre, que trabajaba como policía.

Así que cuando tuvo edad para comenzar a trabajar lo hizo, arregló casas y cuidó niños, hasta que tuvo la oportunidad de entrar a una fábrica de ropa, comenzó como deshiladora, como muchas de sus compañeras, tenía conocimientos básicos, pero no certificado que lo acreditara.

Leer periódicos y revistas que caían en sus manos la ayudó a mejorar su comprensión

Así que, cuando su esposo y un profesor le comentaron la posibilidad de estudiar y concluir sus estudios a través de ese sistema, lo hizo; no fue sencillo volver a tomar los libros y buscar un horario entre su trabajo y las labores del hogar, pero lo hizo, la ayudó que sus hijos ya se podían desplazar solos a la escuela.

Explicó que eran otros tiempos, a sus hijos los levantaba, se vestían, desayunaban y se iban a la escuela; eso ayudó a que al regresar a trabajar, ya con un certificado de estudios, aspirara a otros puestos, y así continuó hasta llegar a ser la jefa de control de acabado, incluso cuando se necesitaba, coordinaba el trabajo en las tiendas donde la mercancía era distribuida.

María considera que si bien no terminó de estudiar, el hecho de leer periódicos y revistas que caían en sus manos la ayudó a mejorar la comprensión de las palabras para avanzar, porque no le era fácil ser responsable de su trabajo y de sus compañeras.

Hoy está jubilada, y aunque no es mucho lo que ahorró, recibe una pensión que le ayuda, ya que si se hubiera quedado como ama de casa, sólo obtendría lo que su marido le comparte.

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