20 de Septiembre de 2018

Opinión

Los antivitos de Chiapa de Corzo (y 2)

Los antivitos son personajes míticos y se les describe como seres diminutos, con cuerpos de niños pero con la apariencia de un adulto...

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Los antivitos son personajes míticos y se les describe como seres diminutos, con cuerpos de niños pero con la apariencia de un adulto. Además, interactúan con los humanos.

En 1955, el sacerdote José Luis Trujillo y el sacristán Domitilo López atendían el templo de Santo Domingo de Guzmán de esa población. En ese tiempo sucedió algo muy extraño.

Era una noche de luna llena, cuando el párroco y Domitilo escucharon que la campana, con badajo de oro, estaba repicando. Se sorprendieron porque nadie más que ellos la tocaba. Subieron al campanario y vieron a unos duendes haciéndola sonar. Domitilo, del susto, cayó y se fracturó una pierna; el padre se desmayó.

Recuperados del susto, narraron a sus familiares lo que les había sucedido. Aseguraron que aquellos diminutos y juguetones duendes tenían la apariencia de un adulto pero con la talla de un niño de 6 años.

Vestían camisas de manga larga en colores fuertes, pantalones de manta y botas pequeñas con cascabeles en la punta. Tenían largas barbas blancas y ojos grandes. Por supuesto, los familiares de José Luis y Domitilo no les creyeron. El sacerdote agregó que, cuando se despertó del desmayo, quiso ver bien a los antivitos, pero éstos se escondieron y se reían entre ellos. Buscó por los rincones donde los había visto esconderse pero no los encontró. Dijo que era como que quisieran jugar a las escondidillas. Finalmente no los pudo ver de nuevo.

Al pasar los días la gente extrañaba el repicar de la campana. Luego se le vio a Domitilo caminando con muletas. Cuando le preguntaban qué le había pasado, contaba el suceso extraño que habían vivido el padre José y él. Las campanas no sonaron durante un tiempo. Hasta que Domitilo se restableció se volvió a escuchar la campana grande con su badajo de oro.

Los antivitos son duendes a los que en otras partes del país se les conoce como chaneques, tlaloques, ohicanes y aluxes. De hecho, estos personajes mitológicos están presentes en casi todo el mundo.

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