21 de Septiembre de 2018

Yucatán

Un negocio que deja huella

El joven Armín Carrillo Ponce, egresado de la UVM, se aventuró en la producción de calzado con impacto en la Península y ventas en el extranjero.

"Esta empresa ha sido de aprendizaje continuo; luego de todo lo que he pasado ya aprendí cómo no caer en muchos errores”, dijo Armín Carrillo Ponce dueño de Urban Freak. (Milenio Novedades)
"Esta empresa ha sido de aprendizaje continuo; luego de todo lo que he pasado ya aprendí cómo no caer en muchos errores”, dijo Armín Carrillo Ponce dueño de Urban Freak. (Milenio Novedades)
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Cecilia Ricárdez/Milenio
MÉRIDA, Yucatán.- Armín Carrillo Ponce, joven estudiante de mercadotecnia de la Universidad del Valle de México (UVM), avanza con paso firme en el terreno empresarial; su visión convirtió un proyecto en un negocio de producción de calzado con impacto en la Península y ventas en el extranjero. 

A pocas semanas de su egreso de la casa de estudios cuenta con una empresa de cuatro años de fundación y con miras de expansión, así como diversificación. 

Su proyecto, titulado Urban Freak, ha beneficiado no sólo al joven emprendedor, sino a los artesanos que participan en la producción y que junto con él están avanzando para dejar huella en el mercado.

“Me identifico plenamente con el dicho ‘de la moda lo que te acomoda’ por lo que no fue difícil enamorarme del primer par de alpargatas que tuve. Fue al mismo tiempo muy gratificante introducir este tipo de calzado ante los artesanos del ramo zapatero de los municipios de nuestro Estado”, expresó el joven.

¿Por qué apostarle a la industria de los zapatos?

Desde niño siempre me han gustado; soy aficionado, pero el negocio lo consideré cuando familiares se fueron a vivir a Argentina y me trajeron alpargatas, un calzado tradicional en ese país. Cuando las comencé a usar a mis amigos les pareció atractivo el diseño y en el mercado sólo había una marca de Estados Unidos que manejaba un diseño parecido, pero de precio elevado. Entonces, al ver el interés de la gente e identificar que la marca extranjera no había pegado en México, me adelanté un año a ellos y fui el primero en traer el estilo a la ciudad,  respetando la esencia del zapato y trabajando en conjunto con artesanos yucatecos.

¿Qué consideraciones tomaste para introducir un estilo sudamericano en Yucatán?

La geografía del Estado permite su uso, así como el calor, los lugares de playa, la necesidad de comodidad; asimismo, combinan con guayaberas y me di cuenta que hacían falta.  Para comenzar me asesoré de los artesanos productores de zapato para conseguir los materiales y encontré al mejor en Hunucmá. Allí me capacité y puedo armar cualquier pieza, pero el trabajo principal lo hacen ellos mientras manejo el negocio, elijo los modelos, diseños y distribución, pero conozco cómo se crea para saber cómo tomar decisiones.

¿Con qué capital iniciaste el proyecto?

Con dinero propio ahorrado de otro negocio que tuve, dedicado a la limpieza de piscinas, además de otros empleos en los que estuve; también pedí prestado dando como garantía mi coche, que luego recuperé. De esa manera tuve la liquidez para dar el primer paso e invertí 50 mil pesos de arranque y afortunadamente el producto fue tan bien recibido que a los tres meses ya había recuperado mi inversión y las ganancias empezaron a fluir. 

¿Cómo fue tu proceso de distribución?

Al principio nadie quería recibir mi producto. Comencé por el centro de la ciudad y nada. Con la gran demanda que tenía eran necesarios puntos de venta. Encontré un lugar llamado Fukin Ropa y allí lo colocamos. Se comenzaron a vender rápidamente, incluso más que los otros artículos que promocionaba la tienda, al grado que el dueño me pidió asociarse, por lo que pusimos una sucursal en Campeche y producimos con la marca hasta ropa, pero luego preferí dejar la sociedad y continué solo.

Ahora se vende a toda la República Mexicana a través de un contacto por internet y puntos de venta en Tabasco,  Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Puebla, Ciudad de México y el extranjero.

¿El ser joven cómo ha influido en tu labor?

Ha sido de aprendizaje continuo; luego de todo lo que he pasado ya aprendí cómo no caer en muchos errores, ya no me engañan. No sabía cómo sacar costos, capitalizar o proyectar. La inexperiencia te lleva a tomar malas decisiones que te hacen perder dinero y al ser tan joven, contar con pedidos de grandes cantidades y ver cómo incrementaba mi cuenta, no era consciente ni tenía un control. Gracias a todo eso, ahora todo está estandarizado, no hay fracasos en el proceso, sino aprendizajes: “El que no está dispuesto a fracasar, no está dispuesto a ganar”.

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