19 de Septiembre de 2018

Yucatán

Asesina a su hijo para convertirse en poderosa bruja

Joven de Valladolid se topa con el fantasma del pequeño sacrificado en un ritual satánico, en un seminario de Puebla.

El paramédico Jacinto Alejandro Alcocer Serrano cuenta que vivió en carne propia la terrorífica experiencia. (Jorge Moreno/SIPSE)
El paramédico Jacinto Alejandro Alcocer Serrano cuenta que vivió en carne propia la terrorífica experiencia. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Hoy, día en que los lectores cuentan sus experiencias, presento el caso del joven vallisoletano Jacinto Alejandro Alcocer Serrano. Esperamos que sea de su agrado:

“Mis estudios de primaria y secundaria los realicé en una escuela religiosa de la orden Mercedaria en Valladolid (Colegio Hispano del Sureste), de ahí me nació saber lo que se sentiría estar en un seminario y opté por entrar al de la ciudad de Puebla.

"Ahí, a los cinco meses de haber entrado, me ocurrió una impactante experiencia paranormal. En ese sitio teníamos retiros y momentos de reflexión. El seminario es muy grande y dentro corre un río, al que nos prohibió acercarnos por las noches el padre formador que estaba a cargo de nosotros.

"Mis amigos y yo desconocíamos el motivo. Este río estaba un poco alejado, para ir ahí había que pasar por unas canchas de frontón y futbol; cerca del lugar había una especie de mesa con sillas de piedra.

"Una noche, estando en momentos de reflexión, se me ocurrió acercarme al río, me senté en una de esas sillas y empecé a rezar; no había iluminación, sólo la luz de la luna.

"De repente, me percaté que un niño vestido de negro estaba jugando solo en la cancha de futbol. Me llamó la atención, tenía como 10 años de edad, aproximadamente, y el balón era de color rojo; fui acercándome a él de a poco para preguntarle por dónde había entrado (ya que no había por dónde colarse al lugar, además de que el seminario no permite entrar a nadie que no sea de ahí).

"Cuando le pregunté por dónde había entrado, el niño no respondió, pero ya estando cerca de él,  me dio mucho miedo, porque empecé a sentir una heladez que recorría todo mi cuerpo.

Un cráneo por pelota

"De pronto, el pequeño preguntó si no quería jugar con él y, en ese momento pude fijarme en lo que pensé que era un balón, para mi gran sorpresa, en ese momento vi que en realidad era un ¡cráneo humano!

“Me quedé paralizado por unos cinco minutos, hasta que escuché que mis compañeros me estaban hablando. Cuando quise gritar que estaba en la cancha, no pude, vi que ellos se acercaban y, al voltear hacia donde estaba el niño, ya había desaparecido como por arte de magia.

"Así comprendí por qué el padre no quería que estuviéramos en el río, y desde entonces nunca más me acerqué. Cuando, en un secreto de confesión, le comenté al sacerdote lo que había vivido, me dio un buen regaño, pero mi curiosidad no se quedo ahí…

"Pregunté al religioso quién era ese niño y me contó una historia, o leyenda, acerca del seminario. Dijo que hace muchos años el seminario donde estuve era una quinta, a donde llegó una señora, acompañada de su hijo a pedir trabajo, ya que el marido había fallecido y ya no podían pagar la renta en donde vivían.

"En la quinta le ofrecieron trabajo de cocinera. Ella aceptó con mucho gusto, ya que también le ofrecieron un cuartito para que se quedara a vivir con su hijo. Cierto día, uno de los trabajadores del rancho vio a la señora invocando al demonio, pidiéndole al maligno que la convirtiera en buena cocinera y mejor bruja…

"La cocinera estaba en su cuarto el día que ella invocó al mal, mientras que su hijo jugaba en el jardín de la quinta. Hasta dicha habitación llegó uno de los empleados de la quinta, atraído por una extraña neblina que salía del lugar.

Exigencia diabólica

"En eso, el trabajador escuchó una voz macabra, que le decía a la bruja que, para cumplirle sus peticiones, debía ofrecer en sacrificio a su hijo.

"Dicen que (la bruja) mató al infante y no se sabe a ciencia cierta si lo enterró en la quinta o lo tiró al río después de haberlo sacrificado.

“Nunca más se supo de ella ni de su hijo, pues desaparecieron. Dicen que es el espíritu del niño el que vaga en esa exquinta (ahora seminario) y que no ha podido descansar en paz.

"Creo que fue a ese niño a quien vi. Ya no supe qué más pasó porque, tiempo después, me salí del seminario y me dediqué a otra cosa”, finalizó.

Cabe destacar que Alcocer Serrano es el mismo paramédico que contó la experiencia paranormal que vivió en la Cruz Roja de Valladolid, y aseguró tener otras historias que más adelante compartirá con nuestros lectores.

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