14 de Diciembre de 2018

Yucatán

Balean a profanador de tumbas en cementerio de Samahil

Policías y autoridades del Municipio aseguran que el 24 de julio de 2006 repelieron el ataque de un 'Huay Pek' en el panteón.

Testigos que vieron al enorme animal dan detalles al describirlo. (Jorge Moreno/SIPSE)
Testigos que vieron al enorme animal dan detalles al describirlo. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- “Policías balean a un Huay Pek profanador de tumbas en el cementerio de Samahil”.

Podría sonar sorprendente e incluso, para algunos, ficticia la anterior afirmación, pero fue real. A continuación presento la investigación que hice al respecto para constatar los hechos.

Todo inició el 24 de julio de 2006 con el reporte por parte de unos vecinos del municipio de Samahil a las autoridades, pues al acudir al cementerio de la localidad a visitar a sus difuntos notaron que tres tumbas fueron profanadas.

El oficial de policía, Luis Alberto Uitz Poot, comentó lo siguiente: "Acudimos al lugar y efectivamente vimos que a tres de las tumbas las habían intentado abrir, por lo que se decidió que se montara guardia y que se hiciera vigilancia especial en el cementerio, ya que pensamos que podría tratarse de un perro rabioso o algo así".

“Estuvimos tres días seguidos, y el lunes, mientras estábamos ahí tres compañeros, incluido el comandante y un servidor, vimos una especie de animal, como un perro, que estaba parado y que se ocultó cerca de una de las tumbas. Al acercarnos un poco le disparamos con perdigones calibre 12 y las balas no le hicieron nada. Empezó a sangrar, pero tenía más fiereza. Se fue brincando la barda y, en vez de que huyera, se fue sobre la camioneta donde estaban los otros dos policías. Se le intentó disparar pero ya no se pudo, se trabó la escopeta, quizá por el nervio de ver esa cosa cerca de nosotros".

Se corre la voz

El secretario municipal de ese entonces, José Luis Ciau Medina, estuvo presente durante esta entrevista y confirmó todo lo antes señalado, y dijo que al principio trataron de no decir nada para no atemorizar al pueblo, pero la gente se enteró y corrió la voz, por lo que casi en todos lados ya sabían lo ocurrido ese día, aunque no de forma oficial, sino por comentarios, por lo que muchos piensan que es un chisme.

Por su parte, Humberto Várguez Uc, uno de los oficiales que estaba cerca de la camioneta, aseguró que lo que vio esa noche nunca antes lo había visto: "Era como un animal muy grande, no era un perro, estoy seguro, tenía los ojos rojos y brillaban, jamás había visto algo similar".

Luego de los disparos, el ser escapó al monte, perdiéndose entre la maleza, no sin antes dejar un rastro de sangre en la acera que está frente al panteón.

Algo muy importante en lo que todos coinciden es que ese extraño animal, o ser maligno, tenía una especie de medallón colgado en el cuello, por lo que hace suponer que quizás se trataría de un brujo que se transformó (Huay Pek), además, casualidad o no, las tres tumbas profanadas corresponden a difuntos de la comisaría de San Antonio Chun.

Cuando hice la investigación y las entrevistas apenas había pasado una semana del ataque del profanador de tumbas, por lo que le pedí a los oficiales que acudiéramos al lugar de los hechos para hacer una inspección de campo y una recreación; ahí, casi a la medianoche, narraron con detalle todo lo que vivieron al tener frente a ellos al Huay Pek.

En municipios cercanos como Kinchil, Tetiz, Umán y Hunucmá también hubo, en su momento, reportes similares por parte de vecinos que veían cerca de los cementerios, o incluso en su interior, a seres con forma de "perros muy grandes".
 

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