23 de Septiembre de 2018

Yucatán

Barcos fantasmas: del 'Holandés Errante' al 'High Ball IV' de Yucatán

Hace 28 años que ocurrió la desaparición del yate yucateco en alta mar y hasta la fecha sigue siendo un misterio.

Novedades de Yucatán publicó la zona que se recorrió en busca del barco yucateco desaparecido. (Jorge Moreno/SIPSE)
Novedades de Yucatán publicó la zona que se recorrió en busca del barco yucateco desaparecido. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Las leyendas de barcos fantasmas siempre han estado presentes entre los mitos de los marineros. Adentrarse en el océano o en peligrosos mares siempre ha causado temor al hombre y es que el desconocimiento de un medio hostil en el que su vida depende de factores que no están en su mano ha sido capaz de doblegar la más valerosa actitud cuando uno llevaba semanas o incluso meses a bordo de un barco y sin más vista que el horizonte marino.

Junto a los mitos sobre monstruos marinos o tormentas que destruían embarcaciones apareciendo de la nada, había un terror que parecía influir con mayor fuerza en la valentía de los marinos: los barcos fantasma. Buques sin otra tripulación que los espectros de marineros que perecieron en el barco mientras navegaban, almas en pena destinadas a surcar los mares eternamente por haber osado enfrentarse con la fuerza de las aguas y subestimar su poder.

Un barco fantasma, en la ficción, es un navío tripulado por almas en pena. El término puede también usarse para aludir a una nave real que ha sido avistada –a menudo como una aparición– tras hundirse o a un barco hallado flotando sin tripulación a bordo.

Quizá, el caso más famoso de un barco fantasma real sea el “Mary Celeste”, un buque que se encontró abandonado entre Portugal y el archipiélago de Las Azores, en 1872. No había tripulación en él, pero estaba completamente intacto. Aunque El relato de J. Habakuk Jephson, de Arthur Conan Doyle, basado en este hecho, añadía fenómenos extraños a la historia (como el que la taza de té hallada en el comedor estuviera aún caliente), sí es cierto que la última entrada de la bitácora de a bordo era de 11 días antes del hallazgo del buque.

Origen del Holandés Errante

La historia del “Holandés Errante” es una de las más famosas y quizá de las más antiguas leyendas del mar, ya que circula desde hace, por lo menos, 400 años. 

Lejanos antecedentes señalan que en 1680 un barco holandés hacía la travesía a las Indias Orientales, mandado por el capitán Hendrik van der Decken. Todo parecía ir bien para Van der Decken y su tripulación hasta que se acercaron al Cabo de Buena Esperanza, un repentino temporal hizo jirones las velas y destrozó el timón.

Conforme pasaron los días y las semanas, el barco fue zarandeado a la altura del cabo, incapaz de avanzar por el viento que soplaba en dirección sudeste.

Según la leyenda, Van der Decken se enfureció cada vez más al ver que ninguna de sus habilidades y conocimientos de navegación le servían para bordear el cabo.

Aprovechando el desesperado ánimo de Van der Decken, el diablo le sugirió en sueños que desafiase el intento del Todopoderoso de impedirle bordear el cabo. Ciego de rabia, el capitán holandés profirió el reto.

No se sabe quién citó por primera vez las palabras del capitán. Pero el castigo llegó rápidamente, cuando el Ángel del Señor ordenó que Van der Decken errase para siempre por los mares «hasta que las trompetas de Dios rasgasen los cielos».

El barco acabaría hundiéndose y la tripulación moriría, pero el fantasma de Van der Decken ha de proseguir su vigilia hasta el Día del Juicio Final. Van der Decken y su barco no llegaron nunca a Batavia. Desde 1680 son innumerables las gentes que han visto su barco. Se dice que cualquier buque que aviste al barco fantasma tendrá mala suerte.

Un caso extraño en Yucatán

Un caso por demás extraño en Yucatán se dio hace ya 28 años y el misterio continúa. El barco "High Ball IV" salió del club de yates del Puerto de Abrigo Yucalpetén en Progreso a las 4 de la mañana del 10 de septiembre de 1986, encabezados por el propietario de la nave, Rafael Cervera Ortiz.

También se encontraban en el navío Rafael Cervera Pérez, hijo del dueño, el Ing. Iván Rosado Núñez y Francisco Góngora Vela, presidente saliente y entrante del Club Rotario de Mérida, Miguel Portillo Contreras y Alfonso Hernández Cabrera, presidente y vicepresidente del Club Rotario Montejo; Ángel García Hernández, Raúl Domínguez Ávila, director de la Academia Marden y de una cadena de radiodifusoras, y el marinero Ángel Pérez Espadas.

El retorno de la embarcación estaba previstó al caer la noche, pero como los excursionistas no regresaron a esa hora, ni a las primeras de la mañana siguiente, los familiares decidieron iniciar una inmediata búsqueda y dieron parte a las autoridades portuarias Esto también fue un factor para que se rodeara de más misticismo porque quedaron muchas horas entre que la embarcación fue vista por última vez y cuando se reportó su desaparición.

Con la ayuda de personal naval y embarcaciones de la IX Zona Militar y de la delegación local de la Cámara Nacional de la Industria Pesquera, comenzó la movilización en, el Golfo de México. La búsqueda fue intensa y los primeros en unirse  fueron los guardacostas nacionales y estadounidenses. Hubo una impresionante flota de barcos, aviones y helicópteros para localizar al "High Ball IV". Esta fue considerada como la operación de salvamento más grande en la historia de Yucatán, que lamentablemente no arrojó buenos resultados.

Todo fue inútil, al cabo de una semana se suspendió oficialmente la búsqueda. Al cancelarla, las autoridades portuarias declararon formalmente desaparecidos a los pasajeros del yate. Esto fue un gran golpe para las familias involucradas, que con apoyo de los rotarios siguieron la búsqueda por más de tres meses.

Algunas de las versiones que surgieron para tratar de explicar la tragedia fueron que hubo una explosión y todos perecieron, otra que fueron secuestrados por narcotraficantes, y una más fue que los rotarios fueron víctimas de algún fenómeno sobrenatural o que seres extraterrestres se los llevaron con todo y embarcación.

También en alguna ocasión se manejó que algún problema en alta mar hizo que la nave quedara a la deriva y llegara hasta el Triángulo de las Bermudas, donde fue tragada por el 'hoyo' que se forma en esas misteriosas aguas del Océano Atlántico, algo difícil de creer por las distancias entre Progreso y esa parte del Continente, pero no imposible...

Marineros progreseños han asegurado ver en altamar un yate similar al “High Ball IV”, pero de pronto desaparece ante sus propios ojos, lo que ha propiciado aún más la leyenda de ser un barco fantasma.

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