14 de Diciembre de 2017

Yucatán

Brenda perdió su matrimonio por irse con su “nuevo amor”: el casino

La ludopatía es cada vez más frecuente en Yucatán.

Mientras sus hijos estudian, algunas personas apuestan. (Archivo SIPSE)
Mientras sus hijos estudian, algunas personas apuestan. (Archivo SIPSE)
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Patricia Piña/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.-  Lo que para muchos representa un severo problema, para Lourdes se trata de una rutina. Antes de decir buenos días a su familia recibe su tan amada hoja de la suerte, con la cual determina cuál será el casino que visitará durante el día, la máquina que jugará y cuánto dinero llevará para “vacilar”.

“Creo que con esto no le hago daño a nadie, es sólo una forma de pasar el tiempo, sin afectar a mi gente. Mientras mis hijos van a la escuela, yo voy a los casinos a pasar el rato, a ganar un poco de dinero para luego compartirlo con ellos. Me considero una persona con suerte, claro está, no la lograría si no tuviera mi lista”, señaló.

Precisó que conoce cada casino y las máquinas en donde puede tener suerte, “llámalo una cuestión de probabilidad y estadística, pero para mí es una forma de vida; me ha funcionado tener agendado en mi hoja rosa cuándo he ganado y en qué negocio”.

Laura es ama de casa que prefiere levantarse todos los días a las cuatro de la mañana para hacer el aseo de su hogar, dejar la ropa lista, el desayuno y de paso el almuerzo preparado, todo con tal de irse al casino mientras sus pequeños, de nueve y 12 años, están en la escuela.

“Ir al casino me genera una emoción diaria en mi vida, porque no sabes cuándo te irá bien o cuando terminarás perdiendo. Para mí es excitante el hecho de cambiar 100 ó 200 pesos para pasar el rato. Claro que cuando me va bien puedo estar ahí hasta cuatro o cinco horas, lo que dura la escuela de mis pequeños”, explicó.

A Brenda acudir a los casinos le ha generado problemas severos en su hogar, al grado que en estos momentos está en proceso de divorcio. A pesar de eso, dice continuar disfrutando su vida en lo que ahora llama “su gran amor”.

“No creo haber hecho nada malo. Sólo voy a los casinos para distraerme, y cuando tengo suerte, tener un poco de dinero que bien utilizo en mi hogar. Tengo que reconocer que he tenido algunas noches malas; sin embargo, ya con el colmillo que me cargo, puedo ver en cuáles máquinas está difícil y en qué casino tendré suerte”..

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