20 de Octubre de 2018

Yucatán

Casa del Buen Samaritano, con buen avance

El proyecto, que brindará ayuda a alcohólicos e indigentes, requiere el apoyo de la sociedad.

El padre Raúl Ignacio Kemp muestra el avance de las obras de la Casa del Buen Samaritano. (José Acosta/SIPSE)
El padre Raúl Ignacio Kemp muestra el avance de las obras de la Casa del Buen Samaritano. (José Acosta/SIPSE)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Gracias a la colaboración de distintos sectores de la sociedad, la construcción de la Casa del Buen Samaritano, presenta un avance del 80 por ciento y para continuar con las actividades de procuración de fondos el próximo sábado se ofrecerá un desayuno a beneficio de este proyecto social que beneficiará a indigentes alcohólicos para darles albergue, alimentación, atención médica y espiritual.

El evento, organizado por el Patronato de esta organización, iniciará  a las 08:30 horas y los boletos tienen un costo de 250 pesos. 

Se pueden adquirir con la presidenta vitalicia Landy Cáceres Álvarez, la presidenta Libia Esther Novelo de Cáseres, o en la entrada del evento, cuya sede será el auditorio del Centro de Asistencia y Rehabilitación para Alcohólicos “José Benito de Cottolengo”.

“Esta obra es una necesidad para la ciudad; el Papa Francisco nos ha pedido que nos involucremos en los problemas de la sociedad y estas obras son urgentes, porque van a resolver un problema para estas personas sin techo, cuya adicción es la calle, esta casa es precisamente para ellos, aunque no se vayan a rehabilitar, no es el objetivo; el fin es que vengan cada día o en la noche, para que tengan una casa, alimento y cuidados”, explicó el sacerdote Raúl Ignacio Kemp, director del Cottolengo, que alberga este proyecto social.

Destacó que en esta labor contarán con el apoyo del Ayuntamiento de Mérida para la transportación de las personas al lugar, que se encuentra en el terreno anexo al Cottolengo. 

Apuntó que de acuerdo con un levantamiento de datos sobre cuántos menesterosos viven en la ciudad, han identificado más de 70, en su mayoría ubicados en parques de la capital yucateca.

“Son seres humanos, no podemos cerrar los ojos al problema, si a un perro de pronto se le compra mejor comida, se le lleva al veterinario, a la peluquería, se les deja hasta herencia y a un ser humano no puede ser que no se le dé lo mínimo indispensable, como un techo, baño y alimento”, abundó y recordó la obra del Santo Padre argentino, quien habilitó espacios para aseo personal y comedor en los alrededores del Vaticano para que sean utilizados por los indigentes.

La Casa del Buen Samaritano tiene espacio para 20 personas, con módulos separados para hombres y mujeres. El terreno está dispuesto para ampliación de las instalaciones, en cuanto se recauden más fondos para este objetivo.

“Estamos en un 80 por ciento de avance, faltan algunos detalles, mobiliario y pretendemos inaugurar en agosto, para que entre en operaciones y sea para el señor Arzobispo (Emilio Carlos Berlie Belaunzarán) como un regalo, porque Don Emilio está muy entusiasmado por el anhelo de que la Iglesia le deje una obra social a la ciudad”, agregó y precisó que los beneficiados que además de ser usuarios de la casa decidan rehabilitarse podrán entrar al Cottolengo.

Cuando el lugar esté operando, apoyará a hombres y mujeres en situación de calle, y con casos avanzados de alcoholismo o drogradicción, serán recogidos por los integrantes del grupo con el apoyo de la Policía Municipal, para llevarlos al albergue. 

Casa del Desamparado A. C  es la figura oficial de la Casa del Buen Samaritano, la meta primaria de recaudación fue de cerca de un millón y medio de pesos y la primera gran aportación se realizó el sábado 7 de febrero por parte del Ayuntamiento de Mérida, con un apoyo de 600 mil pesos, para impulsar la construcción de la primera etapa de la “Casa del buen Samaritano”. 

En esta labor, también colaboraron con un monto en efectivo Monseñor Berlie Belaunzarán y la Arquidiócesis de Yucatán.

La atención médica correrá a cargo  de la doctora Guadalupe Reyes Ramírez, voluntaria. El proyecto también cuenta con la colaboración de la directora de la primaria del Instituto Patria, Isela Atala Zapata.

Tres décadas

El Centro de Asistencia y Rehabilitación para Alcohólicos “Cottolengo” este año cumplirá tres décadas de rehabilitar a personas con problemas de alcoholismo y para celebrarlo en otoño realizarán una sesión pública de Alcohólicos Anónimos (AA) y la tradicional kermesse, que congrega a cientos de personas entre familiares y egresados de los tratamientos.

La institución ha beneficiado a siete mil 93 personas afectadas por el alcohol y actualmente viven en el albergue 103 personas, por lo que a diario preparan 300 comidas en apoyo de quienes están inmersos en un mundo de adicciones y que desean salir de ello.

El Pbro. Raúl Ignacio Kemp Lozano, quien encabeza este proyecto desde sus inicios y es director del centro, indicó que el  70 por ciento de los que acuden en la búsqueda de recuperar su vida lo logran.

Arduo trabajo en Yucatán

Las hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, es una orden religiosa con más de 350 años de antigüedad, que han tenido presencia en Mérida en diferentes etapas dejando huella con su obra social. Son impulsoras de dos albergues: el Centro de Rehabilitación Cottolengo y recientemente la Casa del Buen Samaritano. 

En entrevista con Milenio Novedades Sor María Magdalena García Alcalá y Sor Mercedes León García platicaron sobre la vocación de servicio y proyectos para seguir aportando. 

“En esta nueva obra en la Casa del Buen Samaritano seremos las personas que los acojan, que estén cercanas, atentas a las necesidades y  acompañando a los muchachos de Cottolengo a ayudar en el trabajo, será su apostolado", explicó la hermana León García. 

"El servicio es la clave de la rehabilitación de un alcohólico y luego lleva como un doble efecto, porque además tienen en frente la representación de su futuro si continúan con la carrera alcohólica. Ellos dicen: este es nuestro futuro si seguimos en esto”, declaró.

Explicó que los equipos de trabajo se rotarán cada tres meses y se encargarán desde la limpieza, la preparación de los alimentos, el recibimiento de los usuarios de la casa y brindar el acompañamiento hasta el último día de la vida de los indigentes que lleguen a la casa. 

“Ellos serán los que los atenderán en la fase terminal, para despedir al compañero que ese día se prepara para entregar su corazón a Dios, si quiera que tenga una cama limpia, que escuche una palabra de aliento que le diga: no estás solo, estoy contigo, Dios te ama, que sepan que además de él, hay personas que lo aman, porque en ellos está Jesús crucificado muriendo en la cruz”, abundó.

Las hermanas, que han contribuido con la sociedad, cumplirán 50 años de servicio en esta orden que ha dejado huella en Yucatán con la fundación del Albergue Temporal San Vicente de Paúl, Ciudad Vicentina, Cottolengo y ahora la Casa del Buen Samaritano.

Destacaron que a pesar de su aportación desarrollan otro proyecto, este para retomar la atención a mujeres con alguna adicción. 

“Confiamos en Dios que se pueda, creo solemnemente que así va a ser el reinicio del servicio de mujeres, en un área especial de Cottolengo Femenino. He estado investigando y las estadísticas indican que hay más mujeres en las adicciones, y desde muy jóvenes, más niñas".

"Como mujeres somos creativas y logran ingerir sustancias y aparentar que no tienen efecto, de manera que no se den cuenta sus familiares. Además como somos más apasionadas, las mujeres son más difíciles de rehabilitar que los hombres”, explicó.

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