23 de Octubre de 2018

Yucatán

Descubren importante uso maya del Castillo de Chichén Itzá

Esta cultura prehíspánica empleó la estructura de la Pirámide de Kukulcán para señalar diversos periodos y fechas importantes.

Investigadores analizan las interrogantes sobre si el Castillo de Chichén Itzá y el fenómeno que se presenta en el equinoccio es un evento astronómico o calendárico. (Milenio Novedades)
Investigadores analizan las interrogantes sobre si el Castillo de Chichén Itzá y el fenómeno que se presenta en el equinoccio es un evento astronómico o calendárico. (Milenio Novedades)
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William Sierra/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yucatán.- Conforme se realizan investigaciones en torno a El Castillo de Chichén Itzá surgen hechos más relevantes, incluso el fenómeno arqueoastronómico del equinoccio no es el único sorprendente, ya que la estructura también fue empleada para señalar periodos acordes con el calendario, informaron especialistas en el Simposio de la Cultura Maya Ichkaantijó.

Durante el evento realizado en las instalaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de Mérida, también se revelaron interpretaciones sobre los relieves del templo sur del juego de pelota, de los cuales en los cuales se detectó tras minuciosos estudios,  que algunas partes de esta estructura fueron colocadas “por los arqueólogos" de manera errónea.

Al impartir la conferencia “Equinoccio o calendario, nuevas lecturas sobre el significado astronómico de la estructura 2d5 o El Castillo de Chichén Itzá”, el investigador del INAH Orlando J. Casares Contreras enfatizó que analizaron las interrogantes de que si en realidad el fenómeno que se presenta es un evento astronómico o calendárico.

“No es lo mismo hablar de un evento único astronómico que de uno que da pie a un ciclo; lo que debemos preguntarnos y entender es para qué observar, para qué estar viendo al cielo, qué razones prácticas nos puede dar”, indicó.

En se sentido, el investigador abundó que el principal producto que genera la observación celeste es la generación de calendarios.

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“Es decir, tengo un astro, le damos un seguimiento durante un periodo, y cuando lo podamos volver a ver en la posición inicial donde comencé, ya tengo un ciclo, o sea, un calendario, el cual  puede ser lunar o solar... A partir de esa observación relaciono en qué posición está el Sol con aspectos de mi naturaleza inmediata para saber, por ejemplo, cuándo puedo cosechar, cuándo es época para determinada actividad, o cuándo no hacer”, añadió. 

“Los calendarios nos permiten tener un punto de referencia para crear un marco de tiempo con el cual pueda organizarme. Desde esa lógica, parece que tiene más importancia señalar que El Castillo señala periodos, más acordes con el calendario, que únicamente un evento”, explicó.

“Si antes se había dicho que El Castillo era una gran calendario en piedra, que sólo señalaba un evento astronómico, ahora nos damos cuenta que es mucho más complejo de lo que pensábamos, pues este mismo sistema sirve para indicar muchas fechas, de mayor importancia calendárica, que astronómica”, enfatizó.

¿Para qué lo utilizaban?

El investigador manifiesta que no quiere decir que el equinoccio como tal no exista, sino que su importancia es menor con relación a otros aspectos más de carácter práctico, para definir qué se siembra, qué se cosecha.

“Nos va dando un panorama más amplio. De esta manera podemos registrar fechas importantes, como el de las cosechas del maíz; de alguna manera relacionamos un calendario agrícola con uno más de índole religioso”, añadió.

El investigador señaló que esta propuesta todavía está en base, ya que falta ver otras escrituras en las que se dice que hay otros eventos que apuntan a una fecha o a un periodo de fechas.

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Casares Contreras rememoró que a partir de la década de los 30, por una imagen que imprimió la fotógrafa Laura Gilpin, en la que se observan los triángulos en Chichén Itzá, es que se comienza a popularizar el fenómeno arqueoastronómico.

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