17 de Diciembre de 2017

Yucatán

Trágicas muertes en 'piscinas de los pobres'

Resultan fatales más del 90 por ciento de los accidentes que se registran en los cenotes de Yucatán.

Los bancos de materiales inundados, conocidos popularmente como aguadas, se han convertido en opción de día de paseo para familias de escasos recursos. Ahí también se registran accidentes de personas que han muerto ahogadas. (SIPSE/Archivo)
Los bancos de materiales inundados, conocidos popularmente como aguadas, se han convertido en opción de día de paseo para familias de escasos recursos. Ahí también se registran accidentes de personas que han muerto ahogadas. (SIPSE/Archivo)
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Sergio Grosjean/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Hemos hablado de la grave problemática que persiste en los cenotes, como por ejemplo, los accidentes. De acuerdo con el invaluable análisis estadístico basado en reportes periodísticos realizado por el Mtro. Carlos Evia desde 1997, más del 90 por ciento de los casos resultan fatales.

De acuerdo con su reflexión acerca de la actividad recreativa que se efectúa en las cavernas y cenotes, ubicados en la Península de Yucatán, ésta se ha transformado en los últimos años en un dinamismo turístico que es el motor económico para muchas familias, a pesar que desde tiempo atrás existe la costumbre de bañarse en los cenotes, sólo que antes era de manera gratuita.

Tal y como ha comentado Carlos Evia en artículos y conferencias, durante las épocas de calor y aún cuando la temperatura ambiente no sea muy cálida, se sabe que muchas personas de distintas edades y clases sociales acostumbran ir a recrearse a las aguas contenidas por estas cavernas activas. 

A través del tiempo y en muchos lugares del estado se ha estado fomentando poco a poco esta actividad y cada vez más el uso de los cenotes como balnearios, y a partir de esta actividad se ha dado una nueva manera de generar recursos económicos en beneficio de los propietarios o usufructuarios de los sitios donde se encuentran los cenotes.

Las piscinas de los pobres

No ajeno a ello, los bancos de materiales inundados se han convertido también en sitios atractivos para un estrato de la población, ya que al agudizarse la pobreza en nuestro país, las personas poseen menos recursos para recrearse y estos enormes depósitos resultan un verdadero atractivo, ya que se han convertido en verdaderas piscinas gratuitas. Por consiguiente no están reguladas y de allá que no posean normas de seguridad, siendo que con ello día a día crece su afluencia de visitantes y, por consiguiente, el número de accidentes.

Existen casos donde la reincidencia de los accidentes mortales parece no tener fin, tal y como lo sería la llamada aguada de San Felipe en Umán, en el que se han registrado al menos en los últimos años cuatro muertes por ahogamiento.

A partir de las notas recopiladas por nuestro colega Evia y su posterior análisis, se reportan 137 accidentes ocurridos entre los años 1997 y 2010, los cuales sucedieron en primera instancia por imprudencia, siguiéndole a esta causa los accidentes relacionados con el alcohol y en menor proporción suicidios.

Luego de revisar minuciosamente su importante archivo hemerográfico, todo parece indicar que la tendencia continuará y, sin duda, seguirá en aumento hasta que no se regulen estos sitios. Por ejemplo, el 15 de abril de 2013 escribí un artículo denominado ”Los cenotes, trampas mortales”, y a los dos días se publicó la noticia de que un joven se ahogó en el cenote de Ucil en Cenotillo, y lo más grave es que, de acuerdo con los pobladores, habían muerto con este hecho cuatro personas en el mismo lugar.

Un grave problema que sin duda repercute en esta problemática son los líos ejidales, y un claro ejemplo de ello lo podemos plasmar con el parador turístico de Cuzamá que, por cierto, de acuerdo con el diccionario maya Cordemex, la población se escribe Kusama, que quiere decir “el agua donde se encuentran o de las golondrinas”.

Lío de ejidatarios

Hace unos meses hubo un nuevo lío entre los ejidatarios, que concluyó con el levantamiento de los rieles que conducían a los cenotes Chelentún, Chacsinicché y Bolonchojol. De acuerdo con el grueso de los ejidatarios, los hermanos Pedro y Reynaldo Pech Ek, así como Eider Canul Martínez, se apoderaron del parador turístico, por lo que se solicitó la intervención del Gobierno del Estado, y de allá que Pedro, Reinaldo y Eider le adjudicaron la culpa al diputado local Dafne López Martínez de estar detrás de la decisión de levantar los rieles para evitar el tránsito de los trucks.

Finalmente, un documento que cuenta con firmas de alrededor de 400 ejidatarios, que aprobaron con su firma o huella digital la salida de los citados Pedro, Reynaldo y Eider, indica que estos últimos intentaron convertir este problema en un asunto político. Y triste que mientras pelean por el control del parador se descuida la seguridad de los cenotes, mismos por cierto ya cobraron varias víctimas, una de ellas hace un par de semanas en el cenote Bolonchojol.

En lo personal, tuve la oportunidad de apoyar a la Seduma explorando cenotes de la zona con la intención de encontrar nuevos sitios para habilitarlos y ofrecerles a los ejidatarios y turistas nuevas opciones. No ajeno a ello, asistí a muchas reuniones con el diputado, secretarios de Gobierno y alcaldes de todos los partidos políticos del distrito 14 con el propósito de crear un proyecto integral, pero por desgracia, a pesar de la viable propuesta del diputado y de los que conocemos la problemática, el proyecto no ha cristalizado y ojalá que algún día se haga una realidad. Continuará… Mi correo es [email protected] y twitter: @sergiogrosjean

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