18 de Octubre de 2018

Yucatán

CICY cuida alimentos del futuro

La institución resguarda especies vegetales endémicas de la Península de Yucatán, con el objetivo de conocerlas y de evitar su extinción.

El Banco de Germoplasma del CICY resguarda diferentes especies vegetales. ((Milenio Novedades)
El Banco de Germoplasma del CICY resguarda diferentes especies vegetales. ((Milenio Novedades)
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Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- Yucatán es la primera entidad del país en iniciar un proceso de resguardo y mejoramiento de semillas de cultivos básicos que se preservan en el Banco de Germoplasma del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY).

El germoplasma puede entenderse como el conjunto de genes que se transmite por reproducción a la descendencia. “Hablando de germoplasma vegetal particularmente, es todo aquel material que nos permite reproducir a un individuo de cualquier especie de planta”, indica la responsable del Banco de Germoplasma del CICY, María Teresa Pulido Salas.

De acuerdo con la investigadora, el banco tiene como objetivo la conservación de las especies vegetales del área maya (endémicas), que están a disposición como material de estudio para investigadores. Con esto, también se busca generar un aporte a la sustentabilidad.

“¿Y qué es la sustentabilidad? Es pensar en las generaciones actuales, pero también en las necesidades de las generaciones futuras y, como todos sabemos, la primera necesidad es la producción de alimentos, por lo que ese sería nuestro objetivo mayor”.

Ubicado en el Parque Científico y Tecnológico de Yucatán en la Comisaría Municipal Sierra Papacal, el Banco de Germoplasma es único en su tipo en la zona sur-sureste de México, donde se presentan los ecosistemas tropicales.

En 2009 inició el desarrollo infraestructural con el apoyo del Fondo Institucional de Fomento Regional para el Desarrollo Científico, Tecnológico y de Innovación (Fordecyt) y el Fondo Mixto del Conacyt (Fomix).

El Banco se inauguró oficialmente en el año 2013, y desde entonces se desarrollan en sus instalaciones diversos proyectos de conservación de especies endémicas y de distintas partes del mundo que, por sus atributos, son consideradas de interés prioritario, como el coco, el amaranto y el ramón. Actualmente se representan 350 especies de plantas vasculares de las dos mil 500 que, se calcula, se dan en la Península.

El responsable de las colecciones del Jardín Botánico Ornamental, Sigfredo Escalante Rebolledo, explica que existe un protocolo inicial en cualquier banco de germoplasma para discernir si las semillas se pueden almacenar o no, lo que determina el tipo de conservación para cada especie.

“Hay tres tipos de semillas: las ortodoxas, que pueden ser secadas y almacenadas por largos periodos; las recalcitrantes, que no soportan ser secadas; y entre esos dos extremos hay una categoría intermedia, que se pueden secar, pero tienen un tiempo de vida de seis meses a un año”.

Intercambio de información

A partir del trabajo desarrollado, el Banco de Germoplasma debe establecer lineamientos generales sobre el uso adecuado de las especies conservadas y de establecer convenios institucionales en colaboración con un departamento especializado del CICY y con retroalimentación de instituciones que han avanzado en esta materia, como el Banco Nacional de Germoplasma y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt).

En el caso de las plantas endémicas del trópico, la temperatura, la humedad, los tiempos de germinación y la asociación con polinizadores son factores importantes para la delimitación de los protocolos de uso y reproducción.

La difusión de su utilidad y la caracterización cultural hace de las especies vegetales un patrimonio nacional, así como un valor de identidad a nivel regional.

Jardín Botánico

Con la experiencia de 32 años, el Jardín Botánico Regional del CICY inició como un proyecto independiente que se integró al Banco de Germoplasma para formar una Unidad de Manejo Ambiental para la conservación de la vida silvestre (UMA). 

Comparten una base de datos y complementa con dos hectáreas las parcelas del banco.

Su función principal es dar a conocer al público los recursos vegetales de la región, pero también busca la conservación de los recursos de importancia biológica y económica, así como propiciar el desarrollo de investigación y promover la educación ambiental a nivel informal como formación de recursos humanos de alto nivel.

Es un jardín botánico con un énfasis ornamental. La intención es representar todas las especies ornamentales que se manejan en la península de Yucatán, tanto las silvestres como las cultivadas; hay 250 especies de mucho valor ornamental dentro de la flora de la Península y aproximadamente hay otras 300 que no son de aquí pero que se usan como ornamentales.

Maíz, prioridad

El Centro de Investigaciones Científicas de Yucatán ha trabajado en proyectos de recopilación de germoplasma con alrededor de 30 investigadores, dedicados a la Península de Yucatán, y tiene unas mil 500 muestras.

Una de las prioridades de conservación son las plantas endémicas o amenazadas, porque se pierden más rápido.

Uno de los cuartos fríos está dedicado a las variedades de maíz adaptadas en la península, con 300 muestras, incluidas semillas llevadas por productores agrícolas del sur de Yucatán para su resguardo.

Además de la labor de conservación, el banco tiene la responsabilidad de pedir autorización a los productores para cualquier uso que se le desee dar; el material está disponible, por ejemplo, para los familiares que deseen volver a sembrarlo.

Estas relaciones con productores están dentro de lo que se conoce como conservación de facto, surgida durante la década de los 90 que promueve el uso del conocimiento tradicional de productores de comunidades locales e indígenas.

“Nosotros tenemos que ir a aprender de ellos lo que por generaciones han acumulado como conocimiento para desarrollar la producción del alimento. Se trata de una conservación dinámica porque los procesos de acumulación del conocimiento y la adaptación de las variedades es continua”.

En el caso de las plantas medicinales, se pasa por la recopilación y documentación del conocimiento popular, la identificación química de activos y las pruebas farmacológicas con distintos organismos para respaldar el conocimiento.

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