21 de Agosto de 2018

Yucatán

'Ya me alcanzó el tiempo'

Su propietario, Leopoldo Cortés González, hace un recuento de su vida y su actividad como linotipista, impulsor del cuerpo de bomberos y la charrería.

Los ahora exempleados de Almacenes Polo esperan sentados el cierre de lo que fue su centro de labores. (Milenio Novedades)
Los ahora exempleados de Almacenes Polo esperan sentados el cierre de lo que fue su centro de labores. (Milenio Novedades)
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Joel González/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- Un capítulo en la historia meridana bajó sus cortinas: uno de los comercios más antiguos del Centro Histórico cierra sus puertas porque su propietario, Leopoldo Cortés González, considera que “ya lo alcanzó el tiempo”.

La tienda de ropa “Almacenes Polo” ,en la calle 62 entre 65 y 67, del “Edificio Luz” (propiedad de José Antonio Chami Urselay) empezó a rematar sus mercancías desde hace varias semanas y, finalmente, ya cerró sus puertas.

Leopoldo Cortés recientemente cumplió 92 años de edad, 60 de ellos al frente de ese establecimiento. Con lágrimas en los ojos, visiblemente emocionado, indica que a todos les llega la hora de dejar de trabajar pese a que “el trabajo es lo más hermoso que puede hacer el hombre, con el trabajo da un ejemplo a sus semejantes, a su familia, hijos y a hijos de sus hijos”.

Don Polo, como es conocido, es parte de la historia de Mérida. Divide su vida al igual que una corrida de toros, en tres tercios: en el primero, cuando trabajó como linotipista en “Novedades” de la Ciudad de México; el segundo, como impulsor del cuerpo de bomberos de Mérida, y el tercero, en la charrería. 

Estudió hasta el cuarto de primaria de la escuela “Eligio Ancona”, donde organizó una obra de teatro para alejar a los jóvenes de ciertos vicios. 

El proyecto dio resultado ya que muchos médicos y demás profesionistas salieron de ese grupo y aún lo agradecen. Uno de ellos mencionó: “Sin ese grupo, seguiría en Santiago boleando zapatos”.

Trabajó cinco años en la Ciudad de México y al regresar, comenzó el negocio de la ropa, mismo que lo relacionó con lo que a la postre serían sus grandes pasiones; su afición por los toros, los caballos, los bomberos y la política.

En 1953 empezó su carrera en la Cámara de Comercio y desde ahí empezó a organizar colectas para la construcción del actual edificio, en la Avenida Itzaes.

En el segundo tercio conoció a Javier Gutiérrez, abarrotero y propietario de un carro de bomberos que solo tenía un tanque de agua y mangueras que salían a izquierda y derecha. Así se apagaba el fuego en aquella época. 

"Todo debemos hacer las cosas con orden y amor, si no hay eso, no debemos de forzar nada", afirma Don Polo

Esa amistad le permitió conocer a los bomberos y gestiona ante el gobierno de Glendora, Estados Unidos, otro carro, de medio uso, en 1968.

Luego, propuso a la Cámara de Comercio la venta de un predio en la calle 69 entre 60 y 62, y con el dinero de esa operación se edificó la Estación Sur, en la 56 con 75. 

Una construcción de dos pisos, con diez camas y tres carros-bomba no muy buenos. Y así llegó a tener Mérida un Cuerpo de Bomberos bastante aceptable.

Y en el último tercio de su vida, fue invitado por la asociación de charros de Yucatán, en la colonia Alemán, quienes conocían su trabajo al apoyar a otros grupos, proponiéndole que ahora trabajara con ellos.

"Lo primero que hice, al unirme a la asociación, fue fundar una escuela para jóvenes y niños, porque había algo que no me gustaba, el alcohol y el licor, desgraciadamente la mayoría de los charros son amante de esas cosas. Tiempo después, se fundó la escuela, la cual llevó el nombre de 'Esther Zuno de Echeverría', esposa del presidente en esos años, Luis Echeverría Álvarez", comentó.

Tiempo después, fue llamado por la asociación para viajar a México para recibir el título de Vicepresidente Nacional de Charrería, lo cual aceptó y comenzó a recorrer mundo con su cargo y recolectar reconocimientos.

Al poco tiempo fue llamado del Ayuntamiento por el Lic. Víctor Manuel Correa Rachó, que le ofreció ser el presidente de la Comisión Taurina.

Sin embargo, don Polo afirmó "no tenía tiempo suficiente para tan alto cargo y le dije 'vocal o tesorero, eso sí lo podría hacer' y el licenciado aceptó mi proposición, quedé como tesorero". 

"Luego vino lo más serio de mi vida, mi nombramiento como Presidente de la Comisión Taurina Municipal, donde me quedé por 11 años a trabajar con ellos hasta que dije 'Adiós a las armas'", aseveró

Mientras tanto Don Polo suspira y comenta: "Hoy ya me retiro, tengo 92 años, es hora de leer o releer lo que hice, y corregir todo lo malo que nunca logré corregir".

Antes de terminar la entrevista nos comentó: “Tengo varios libros, entre ellos edité un libro mío que se llama “Sol y sombra”, pero no estoy conforme, tengo “en prensas” mi segundo libro que se llama por “La puerta grande”.

El Dato
  • Leopoldo Cortés editó el libro “Sol y sombra” y prepara uno más, “Por la puerta grande”.
  • Fue presidente de la Comisión Taurina del primer alcalde panista Víctor Manuel Correa Rachó.

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