11 de Diciembre de 2017

Opinión

Agua de “grilla”

La sociedad está harta de la política, y en 2018 lo hará saber con el voto.

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Que pocos duden que las campañas electorales en Yucatán ya se adelantaron. Hay dos que tres vistazos y una sórdida guerrita para debilitar, al menos por el momento, a las autoridades del Ayuntamiento de Mérida que preside Mauricio Vila Dosal.

Y el colmo de los colmos sucedió el martes, cuando en la colonia Bojórquez, tan conocida como tan brava, trabajadores de la Comuna meridana rompieron un ducto de agua potable y, de pronto, el mar se hizo con los “piojorquences”. Por supuesto que la horrible fuga encabrestó a cientos de familias que, con este tiempo de calorones, no pudieron bañarse a gusto, si acaso de “chalearon” algunas partes de sus cuerpecitos, claro, con amplia dotación de talco para oler menos peor.

Sin embargo, la embestida tricolor se vino de pronto a través de un comunicado de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (Japay), que ahora dirige Manolín Carrillo júnior, experto en idiomas, pero incapaz de ganar una elección popular en las dos ocasiones que le ha tocado ser abanderado a diputado estatal.

Posteriormente, otro “flash” informativo proveniente de la calle 61 en donde se magnifica la fuga de agua potable. Los regidores del RIP, perdón, PRI, también se sumaron al linchamiento mediático del Ayuntamiento y, sobre todo, de manera escondida, del alcalde Mauricio Vila Dosal, como si él fuera real culpable de que los trabajadores la hayan, literalmente, regado.

Ciertamente, en la guerra política, todo se vale. Pero parece ser que a las huestes priistas les urge iniciar la “guerra de guerrillas” contra el potencial abanderado del PAN a la gubernatura de Yucatán en 2018, y si es posible atacarlo desde ahora, pues “más mejor” (como dirían en algunas comunidades rurales yucatecas).

Desde hace algunas semanas, la tónica del priismo, encarnado en algunos de sus representantes populares, es visitar colonias, fraccionamientos y otros asentamientos urbanos de Mérida para checar qué tipo de servicios no les han proporcionado el Ayuntamiento y sus funcionarios. Bueno, en realidad, es una estrategia válida pero no muy inteligente. Es lógico que Vila y sus colaboradores nunca podrán abarcar toda Mérida y, por ejemplo, abatir la pobreza como prometió, en su momento, Angélica Araujo Lara, durante su frustrante gestión de año y medio como máximo. Allí sí, el PRI no dijo ni pío y finalmente acabó por perder lo que por más de 20 años tardó en recuperar: la joya de la corona (qué término tan pretencioso y, a la vez, tan piojo).

PRIMERA CAIDA.- Parece ser que el PRI no se da cuenta que con sus acciones sólo hará mártir a Vila Dosal y a otros elementos de su gabinete que pretendan jugarla en 2018.

SEGUNDA CAIDA.- Todo parecía indicar que la gente nueva del tricolor, con sangre política fresca, iba a ser más astuta al momento de golpetear a sus adversarios panistas. Pan con lo mismo.

TERCERA CAIDA.- ¿Y quién de la sociedad ha dicho que quiere ver política de nuevo? Hay hartazgo. En 2018 lo harán saber con su voto.

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