11 de Diciembre de 2017

Opinión

Labor cumplida

Los partidos pasaron la prueba principal: no hubo desmanes o violencia alguna en las reciente elecciones.

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Los partidos políticos y sus candidatos pasaron la prueba de fuego: las elecciones en el Estado de México, Coahuila y Nayarit, para gubernaturas, y el semiderruido Veracruz (gracias a Javier Duarte), para 220 alcaldías.

Y sí, pasaron la prueba principal: no hubo desmanes o violencia alguna que dieran al traste con los esperados comicios, sobre todo en el famoso Edomex, tierra del presidente Enrique Peña Nieto, donde casi todos los expertos aseguraron que se trataba del laboratorio político para medirle el agua a los camotes para enfrentarse a la madre de todas las batallas como serían los comicios presidenciales de 2018.

De entrada, las alianzas PAN-PRD dieron total satisfacción en tierras jarochas, pues arrasaron prácticamente con la mayoría de las comunas. El efecto “rata Duarte” sacudió al priismo en lo más hondo. Pero si todos pensaban que en Coahuila, con los desmanes de los hermanos Moreira, quienes gobernaron con las patas, la corrupción y la impunidad galopantes, el tricolor se iba a despeñar, pues resultó que siempre no. El priismo en esa entidad norteña triunfó inesperadamente, aunque casi todos los dizque expertos señalaron que allí no hubo un PAN fuerte y unido, tampoco alianza con la izquierda. En Coahuila parece que el mensaje fue: “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Ni pex.

En Nayarit no se dio la sorpresa que algunos predijeron. La coalición de partidos políticos llevó al joven empresario –dicen que hasta millonario- Antonio Echevarría (su padre ya había sido mandatario) a la primera silla estatal. Allí, el PRI no vio ni los tamales que le volaron en sus clásicos operativos acarrea-votos.

La fuente de toda atención se mantuvo en el Estado de México por varias razones: que el priismo no perdiera su hegemonía de 82 años al frente de esa multipoblada entidad; que Morena, Delfina Gómez y Andrés Manuel no triunfaran. Y en el rubro casero, que el operador político, el diputado federal por Yucatán Jorge Carlos Ramírez Marín, sacara el triunfo. De ser así, estaría encaminado a una probable candidatura al gobierno de Yucatán.

Y después de algunas horas de angustia, donde Delfina tuvo votos por arriba de Alfredo del Mazo, la balanza se inclinó para el PRI. Aunque por escaso margen, el tricolor tiene la ventaja. Apenas ayer miércoles empezó el conteo oficial y, de no haber sorpresas, chance y el domingo el abanderado priista reciba su constancia como mandatario electo.

PRIMERA CAIDA.- El “gordito” Ramírez Marín sacó la encomienda con éxito; el porcentaje es lo de menos y el PRI respira para enfrentarse a los comicios federales.

SEGUNDA CAIDA.- Los enemigos de Jorge Carlos se quedaron con las ganas de verlo caído.

TERCERA CAIDA.- Sin duda, Peña Nieto lo calificará muy bien para 2018. ¿Apuestan?

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