23 de Junio de 2018

Opinión

El “arma de cargo”

El joven militar leyó el mensaje en su celular, tomó su arma y se dirigió al lugar. Llegó por la mujer, peleó con un civil, sacó su arma y le dio dos disparos.

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El joven militar leyó el mensaje en su celular, tomó su arma y se dirigió al lugar. Llegó por la mujer, peleó con un civil, sacó su arma y le dio dos disparos. Esta fue la más reciente tragedia, ocurrida la semana pasada, en que se vio implicado un elemento castrense en Yucatán, usando su “arma de cargo”, según refieren autoridades y repitieron los medios.

Y quizá no es del todo cierto, al menos en lo que se refiere al arma de cargo, porque ésta la portan los soldados y marinos durante un operativo o estando de guardia en cuarteles, y al finalizar la entregan al depósito de artillería para su resguardo. Algunos cuerpos de policías permiten que los agentes se las lleven a casa al término de su jornada, pero esto es indebido.

Me comenta un general que desde hace algunos años, la Sedena ha establecido que los oficiales entreguen su arma (la propia) al salir francos de su dependencia, quizás para evitar hechos trágicos como el mencionado arriba.

Al respecto, la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos dice que los generales, jefe y oficiales del Ejército, Fuerza Aérea y Armada de México pueden portar armas vestidos de civil, aunque deberán identificarse con su credencial cuando sean requeridos por autoridad competente. Y precisa que “los individuos de tropa en actos fuera del servicio sólo podrán portar armas cuando tengan autorización escrita de la Sedena o Semar, en su caso”.

Ahora bien, las armas para el uso exclusivo de las fuerzas armadas son: revólveres calibre .357 y los superiores a .38 especial; pistolas calibre 9 mm., las .38 y calibres superiores; sin embargo, estos calibres “ilegales” son los que más se utilizan en hechos de sangre, aunque incluso una calibre 22 puede ser letal.

Lo cierto es que las armas siempre han ejercido fascinación en el hombre (y en las mujeres), pues hay quienes hasta las coleccionan, ya sea para prácticas de tiro o para su defensa, como lo permite la Constitución, lo cual no evita ser juzgado si se hiere o mata a una persona, incluso es agravante ser militar, pues se infiere que son más diestros para el manejo del armamento.

Cervantes decía que “las armas requieren espíritu, como las letras”, pero en cualquier momento, cualquier arma puede detonar una tragedia.

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