17 de Diciembre de 2017

Opinión

Policía Celestial

El ser humano tiene necesidad de acercarse a un Ser Supremo, sobre todo en momentos difíciles, y esto no excluye a los militares

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Su lema es "Al Servicio de Dios y la Sociedad"; dicen que su comandante es Jesucristo y aseguran que no predican una religión sino una relación personal con Jesús, y citan a Romanos 13 como su apotegma:

"Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas".

Se trata de la Policía Celestial, creada en 2007 por Leonel Guillermoprieto, egresado de la primera generación de Policías Preventivos de la Policía Federal. Esta agrupación, que se antoja surrealista en el México actual, está integrada por exmilitares y expolicías y busca promover valores integrales en las corporaciones de seguridad, como lo hizo recientemente en Cancún, donde demostró su poder de convocatoria, como lo ha hecho en varias ciudades del país, desde su fundación.

Es cierto que el ser humano tiene necesidad de acercarse a un Ser Supremo, sobre todo en momentos difíciles, y esto no excluye a los militares, pues profesan distintas religiones e incluso hay quienes ninguna. Al respecto, hace dos años escribimos que la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) tiene una Dimensión de Fuerzas Armadas, cuyo objetivo es establecer cerca de los cuarteles del Ejército y la Marina una capilla o parroquia para atender espiritualmente a soldados, marinos y sus familias, y aunque en México no existe la figura de capellanes militares, la CEM no descarta la formación de sacerdotes que ayuden a sobreponerse de crisis personales y familiares a que los militares se enfrentan por su particular estilo de vida nómada.

Esa necesidad espiritual la ha capitalizado la "Policía de Dios", que con su mensaje de renovación ha logrado captar adeptos entre las fuerzas del orden. Además, se ha adaptado a los nuevos tiempos y predica en las redes sociales, donde tiene gran número de seguidores. Pero se antoja difícil que la Policía Celestial concrete la empresa porque vienen por quienes están del lado de la justicia, y la máxima dice que no deben buscar a justos, sino a pecadores.

Anexo "1"

 El Hermano Juan

 El 17 de abril de 2015, en mi colaboración titulada "Capellanes militares", escribí el siguiente Anexo

Lo conocí hace cuatro décadas en Mazatlán, a bordo del Guardacostas "Ponciano Arriaga". En ese entonces era Segundo Maestre Tornero. Se llevaba bien con toda la tripulación. Siempre sonriente y de trato amable, tanto con superiores como subordinados.

Por ese entonces yo era un marinero de apenas 18 años en busca de futuro. De cuando en cuando charlábamos e invariablemente nos remitíamos a "la palabra de Dios". De él recibí mi primera Biblia que aún tengo en casa, versión Casiodoro de Reyna-Cipriano de Valera (la llamada del Oso). Escribí en la primera página: Mazatlán, Sinaloa, 1976.

Al Hermano Juan lo volví a ver en 1997,  ya como Capitán de Corbeta y Jefe de Servicios de la Zona Naval de Mazatlán. Yo, ya Teniente de Corbeta, iba de paso hacia la que sería mi antepenúltima comisión: Puerto Cortés, Baja California Sur. A él le debo el haber conocido la Biblia... y 200 pesos que me prestó para llegar a mi puerto base. No se me olvida, hermano.

Paradójicamente, no llegué a la congregación de Juan Silva Nevárez, que era evangelista, sino a otra fraternidad que marcó mi vida... pero este es tema de otros Acaecimientos. 

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