12 de Diciembre de 2017

Opinión

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El caso de las luminarias "alumbró" un "lado oscuro" de Renán Barrera.

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El sentido de la votación de la Suprema Corte de Justicia respecto al tema de las luminarias sacó a la luz más escenas políticas de las que creíamos ver en el seno del panismo local: por un lado mostró un flanco vulnerable de Renán Barrera en torno a sus aspiraciones a la gubernatura, pues este proceso, que durará muchos meses más, será un grillete difícil de digerir para la gente y sí, en cambio, será comida de todos los días para un sector del PRI que no traga mucho al exalcalde meridano.

¿Por qué Renán podría inspirar tanto recelo en el seno del PRI? Porque la sangre y la confrontación política siguen siendo sus principales apuestas, tanto para su defensa como para el golpeteo, pero en un escenario anacrónico, donde algunos personajes políticos se erigieron en los mártires golpeados del 4 de julio ya vivieron y gozaron de cargos públicos, otros ya se dividieron entre sí y muchos más pasaron al olvido como el exdiputado Orlando Pérez Moguel y el exfuncionario de la administración pasada Salvador Vitelli y los verdaderos ciudadanos que lucharon por ideales siguen haciendo un trabajo por el bien de la sociedad sin esperar nada a cambio.

Por eso, no nos debe extrañar la civilidad política de Angélica Araujo al no satanizar al alcalde Mauricio Vila en un proceso donde hasta ahora no lo ha tocado ni con el pétalo de una rosa, a diferencia de los regidores priistas, que también evitaron mencionarla en sus desplegados. En el seno del priismo, Vila sigue siendo el personaje con el que se puede hablar, pero Renán es otra cosa. En el seno del panismo, Renán es el gran perdedor y Vila es el que tiene menos que perder.

Sólo que lo más curioso y paradójico de la situación es que tras lo que separó a los panistas, que es el tema de Roger Torres, los unió la Suprema Corte de Justicia: un panismo unido en torno a un tema como el de las luminarias funcionó mejor que las diferencias políticas internas acentuadas por un operador político que, al decir de muchos panistas, salió sobrando en este proceso que logró sentar en una misma mesa sin tanto problema a Raúl Paz, a Mauricio Vila y a Renán Barrera. Vaya, la civilidad política también tiene cara de caballerosidad en la derrota.

Las luminarias se enquistan así en la temática del año electoral 2018 y ya los priistas yucatecos preparan con anticipación lo que podría ser el talón de Aquiles de Renán Barrera apostando a la desmemoria, al olvido y a la distracción para comprar voluntades.

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