14 de Noviembre de 2018

Opinión

El compromiso del amor

El poder de la pluma

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El amor es una actividad, no un afecto pasivo…- Erich Fromm, psiquiatra

El “milagro” de desarrollar la capacidad de amar se da por el hecho de ser amados. Es la fuente de este “milagro”. El primer impulso de cambiar para ser mejores proviene no tanto de afrontar retos como por el hecho de ser amados. Sólo en un ambiente amoroso, ofrecido incondicionalmente, se podrán superar los obstáculos humanos para entablar buenas y duraderas relaciones.

El amor no se agota sino que aumenta si lo cultivamos. Somos capaces de pertenecer, de donarnos diariamente. El compromiso del amor, a cualquier nivel, tiene que ser permanente; es una promesa que se cumple y se renueva cada día. Si yo digo que soy tu [email protected], siempre seré tu [email protected], no sólo mientras pensemos igual o mientras “todo” en tu vida y en la mía vaya bien. Siempre estaré allí para ti. Cualquier otro tipo de amor pierde su sentido y efecto, ya que necesitamos saber que el amor que se nos ofrece es permanente para que abandonemos nuestros mecanismos de defensa dejando a un lado las máscaras y el control. Bien sabemos que no hay entrega en un amor temporal, tentativo -a ver qué pasa–, en un ofrecimiento como un contrato que tiene cláusulas en letra chiquita y muchas condiciones que hay que cumplir para que funcione, como si se fuera arrendatario de las preferencias y del amor de alguien. Porque, si no cumplimos con las condiciones del contrato, la consecuencia es el “desalojo” y el “lanzamiento” al olvido.

Yo no puedo entregarme a un amor temporal y tentativo, no lo quiero y no lo acepto. Esa es la razón por la que el amor es un compromiso y no sólo un sentimiento, porque me importa tu satisfacción, seguridad y desarrollo al igual que el mío. Por esto es que el amor se manifiesta en acciones concretas, en observar tus necesidades y las mías y si no puedo ayudarte a llenar las tuyas, cuando menos te comprendo y no te estorbo y mucho menos te impido que tú las llenes como yo también llenaré las mías. Cada quien tiene un “YO” y somos únicos e irrepetibles, no intentemos hacer simbiosis. Es algo imposible en el ser humano.

La habilidad de sentirse bien con uno mismo, de amar, apreciar y reconocer lo bueno en uno es indispensable para la salud integral de la persona. Ineludible e innegable es que el regalo esencial del amor que te puedo brindar es el sentido de mi valor personal porque sólo así podré valorar el tuyo.

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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