19 de Septiembre de 2018

Opinión

Lo que nace del ser es lo que vale

Al pagar el precio de ser uno mismo, se adquiere la libertad de diseñar la propia visión de nuestra vida y del mundo. Es una visión con nombre y apellido porque es diferente de la visión de otros.

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Vivir desde el SER es estar a tono con el momento, es jugar el último segundo como si fuera todo el partido, escuchar al cuerpo. Vivir un instante que recoge una vida entera…- Carlos G Vallés, sacerdote jesuita

Al pagar el precio de ser uno mismo, se adquiere la libertad de diseñar la propia visión de nuestra vida y del mundo. Es una visión con nombre y apellido porque es diferente de la visión de otros.

Vivimos acelerados, dejando, quizá, a un lado lo más importante: “VIVIR EN DIGNIDAD”. Y, me pregunto: ¿qué nos llevaremos a la hora de la despedida final? NADA, absolutamente NADA. Al pasar del tiempo, constantemente nos ponemos en contacto con la vida y con la muerte.

Convivimos con situaciones de distintos matices, que nos permiten reflexionar acerca de la profunda dimensión del ser humano. Las alegrías, las tristezas, las sonrisas y las lágrimas por y con las vidas que quedan y por aquellas que se van. Estas vivencias y realidades templan el alma y tenemos una visión más clara del enorme valor de la vida.

¡Qué poco conocemos del ser humano! Aun con todos los adelantos científicos y tecnológicos, la vida sigue siendo un misterio y un enigma; el mandato claro e irrenunciable es ¡VIVE!

Hay que detenerse para pensar en uno mismo, en lo que nuestro cuerpo y todo el ser demandan. Revisar la vida que estamos viviendo para evaluar con honestidad y transparencia si la vivimos como nos propusimos o nos hemos alejado de lo elegido en nuestro “proyecto de vida”.

Revisemos nuestra vida HOY mismo, pues lo que HOY no comenzamos a resolver no sabemos si se podrá después. No afrontar la realidad es otro camino, pero tarde o temprano nos la encontraremos cara a cara y será más duro comprobar que hemos malgastado nuestra propia vida. Estar agradecidos por vivir se demuestra cuidándonos y cuidando la vida misma porque de esto depende nuestro presente y el “tiempo” que nos quede por ¡VIVIR!

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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