11 de Diciembre de 2017

Opinión

El club privado del cemento

México produce cemento, pero en Estados Unidos cuesta 50 por ciento menos ¿por qué?

Compartir en Facebook El club privado del cementoCompartir en Twiiter El club privado del cemento

El precio del cemento aumentó en este mes 8 por ciento y ya había subido 11% en enero para quedar por tonelada en dos mil 872 pesos o 157 dólares (a 18.2 pesos por dólar); la razón, dicen, es que la inflación de los últimos 10 años ha sido mayor que los aumentos en el precio de ese material y por eso lo actualizan. Lo que no dicen es que en Estados Unidos el precio es de 70 dólares en promedio y que en Belice y Guatemala es más barato que en México.

Definitivamente el libre comercio es un privilegio que no pueden alcanzar los pequeños comerciantes, ya que si quieren importar de Belice, Cuba o EU no pueden; los permisos especializados tienen normas complejísimas que cumplir y que sólo las grandes empresas pueden lograr. Lo irónico de esto es que el cemento disponible en Belice, que es 40% más barato, es de Cementos Maya, marca de Cemex.

No es primera vez que vemos esto en la frontera: llantas, alimentos y otros productos mexicanos son más accesibles en Guatemala y Belice que en México. El cemento en el país es más caro que en Inglaterra y Francia, cuyos costos de distribución son mucho más elevados que en este país.

El cemento en México tiene su nota triste: en 2004 una empresa mexicana intentó importar cemento ruso en el barco Mary Nour y no lo pudo hacer porque Cemex la boicoteó. La comisión antimonopolios multó a Cemex con 10.1 millones de pesos, pero el cemento importado se endureció y quedó en la historia económica como señal del poder de las empresas dominantes para proteger sus mercados. Aquella misma empresa logró importar, nueve años después, cemento de Cuba tocando Yucatán y bajaron los precios un 20%.

Es claro que no se puede alegar un monopolio, más bien es un oligopolio. En un mercado abierto, si los comerciantes no tienen acceso a importar productos baratos del extranjero porque el gobierno no les da permisos, se trata de un mercado cautivo cuyos excesos esquilman el ingreso familiar y hacen costosa la economía artificialmente. Son grotescas las diferencias de precio sabiendo que México posee fábricas. Deducir que el gobierno favorece este oligopolio es válido y reafirma que los beneficios del libre comercio son para unos cuantos y los sobreprecios los pagamos con dolor y en silencio, como gasolina, luz, etc.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios