18 de Diciembre de 2017

Opinión

La incomprendida economía naranja (cultura)

La cultura es uno de los elementos más rentables económicamente.

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Se tiene la percepción de que los gastos culturales de los gobiernos tienen poco impacto en la economía, se les ve como un gasto no redituable y muy ajeno a las necesidades básicas de la población. Nada más alejado de la realidad.

La sensación de pertenencia, identidad personal y parte de la felicidad están directamente conectadas a la adaptación individual al entorno cultural; es por eso que todos los festivales, fechas nacionales, usos y costumbres, comida y expresiones artísticas son un elemento muy valioso para la sociedad; este es un dato conocido pero persiste la pregunta de su viabilidad; es decir, ¿la cultura es rentable?, ¿o sigue siendo sólo un gasto en los presupuestos públicos?

La respuesta es simple: la cultura es uno de los elementos más rentables económicamente y constantemente es muy subvaluada por los economistas como un elemento de creación de riqueza, empleo e impuestos. Esta percepción se deriva de que muchas artes, como pintura, música y teatro, están asociadas a las clases de más ingresos por los precios que sus obras pueden alcanzar, pero existe cultura para todos los mercados y es el principal detonante de otras actividades económicas, principalmente el turismo.

Hay otros tipos de promoción cultural que si bien no dependen de la creatividad de una artista sí lo hacen de la creatividad de una persona para fomentar tesoros artísticos del pasado; en Yucatán, por ejemplo, Giovana Jaspersen, directora del museo Palacio Cantón, se ha propuesto restaurar dos tesoros artísticos: la propia casona y los acervos de piezas mayas del museo y muchas actividades derivadas de la cultura maya.

De hecho, en las crisis económicas, uno de los gastos que la gente nunca suspende es el consumo de cultura, sea en parques, teatros y museos; si bien existen versiones refinadas y caras, el 90 por ciento de los eventos son de bajo precio y los empresarios de la cultura, aunque son pocos, son rentables y aportan un sinnúmero de empleos e impuestos y detonan la definición y personalidad de cada ciudad.

Otro aspecto que ha renovado su actividad es el desarrollo de las comunicaciones vía internet; es decir, los costos de promoción eran en el pasado un obstáculo para la difusión de eventos, hoy día tanto la cultura como el turismo tienen en redes sociales y plataformas especializadas en canales de difusión baratos que incentivan más y mejores actividades culturales.

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