15 de Noviembre de 2018

Opinión

"Karate, esgrima y beisbol"

En las técnicas decisivas del karate se oculta una tremenda potencia, la cual la producen los movimientos del cuerpo.

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En las técnicas decisivas del karate se oculta una tremenda potencia, la cual la producen los movimientos del cuerpo, en especial la rotación de las caderas, que también se encuentra en otros deportes, tales como lanzar y golpear la pelota en el beisbol, golpear la pelota en el golf y el avanzar en esgrima.

Es tan importante esta técnica que en karate se dice que se bloquea y golpea con las caderas, lo cual hace el efecto de utilizar todo el cuerpo y mandar esa fuerza en los nudillos índice y medio.

Mientras más rápida sea la rotación de las caderas, mejor, porque eso aumenta la velocidad del golpe y le añade más del doble de fuerza, de ahí el secreto del porqué una persona pequeña puede llegar a golpear con mayor poder que alguien de mayor estatura.

Los avances en esgrima suelen ser rápido, de igual forma en el karate el puño adelantado se convierte en una espada capaz de alcanzar en fracciones de segundo al oponente, la forma de impulsar las piernas, en ambas disciplinas, redundan en un explosivo alcance.

El conocimiento se esconde del “ojo que no sabe”, pero develada esa sabiduría, el practicante podrá notar que en deportes como en lanzamiento de bala, la rotación de la cadera es fundamental.

Un experto en karate puede bloquear con una efectividad capaz de lesionar al oponente, el brazo va acompañado de la potencia de todo el cuerpo y si a eso se le añade velocidad, el resultado es devastador.

Cabe destacar que durante la Segunda Guerra Mundial los yanquis desarrollaron un inmenso pavor ante la perspectiva de combatir cuerpo a cuerpo con los soldados nipones y no se debió a la influencia de leyendas. Les parecía un acto de magia ver a un ‘hombrecito’ mover brazos y piernas como centellas y burlarse de “gigantes” o matarlos con un golpe de sus manos. No sabían cómo era posible, pero tenían la certeza que sucedería si se vieran frente a ellos sin haber tenido la oportunidad de disparar primero. 

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