22 de Septiembre de 2018

Opinión

"La desconfianza como sistema"

Otorgar confianza debe ser un acto desinteresado que no tendría necesariamente por qué pensarse que la persona a quien le brindaron el apoyo debe pagar con la misma moneda.

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Tu desconfianza me inquieta y tu silencio me ofende.- Miguel de Unamuno

Muchas de las relaciones humanas están basadas en el principio de la reciprocidad. Significa que lo que te ofrecen tú otorgas, lo que recibes tú das. Si una persona te otorga su confianza, ¿es menester entregarle la tuya? No necesariamente hay que dar por hecho que así debe ser. Puede pasar que lo sea. Pero no siempre como condición sine qua non.

Otorgar confianza debe ser un acto desinteresado que no tendría necesariamente por qué pensarse que la persona a quien le brindaron el apoyo debe pagar con la misma moneda. No ver el otorgamiento de confianza como un pago a la otorgada. Suele parecer lógico que si otorgas confianza lo menos que esperas es recibirla. Otorgar confianza es un acto unilateral, en donde una persona descarga en otra algo propio, algún problema o incluso alguna idea y esta otra persona no necesariamente le responderá de la misma manera.

En nuestro país la desconfianza es un común denominador. Se desconfía de casi todo y para todo. El propio sistema jurídico-político funciona bajo la premisa de la falta de confianza.

Sabemos que entre algunas personas se dan ciertos escenarios de revelación de secretos íntimos con sus respectivas parejas. La persona que confía en otra no espera la traición de ésta, sin embargo ocurre que ambas se confiaron cosas y sienten que esos detalles son artículos de cambio. Es decir, si revelan los secretos de una, la otra también lo hará.

No olvidemos que la desconfianza es el tema central de la Ilíada del poeta griego Homero: “No os fiéis del caballo, troyanos. Algo pasa, temo a los griegos, incluso cuando ofrecen dones”.

Qué sería la vida humana si no se pudiera confiar. Tenemos los seres humanos que confiar entre nosotros; no obstante, no debemos confiar en todos, no todos son dignos de nuestra confianza. Como diría el religioso italiano San Pio de Pieltrecina: “Ponga toda su confianza sólo en Dios”.

No otorguemos la confianza a quien no se la merece, no tiene que ser una relación de reciprocidad, es más bien una situación de sentido común.

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