18 de Septiembre de 2018

Opinión

“Tormentero”, alucinante, cadencioso relato

El poder de la pluma

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Diversas son las visiones que un individuo puede tener del mundo que habita, del entorno en el que interactúa y de la gente con quien comparte los diversos momentos de su existencia; sobre todo si esa relación está influida por los efectos de un alcoholismo fermentado con recuerdos tortuosos y reiterativos. Esa es la historia de Don Rome (José Carlos Ruiz) en “Tormentero”, la más reciente cinta de Rubén Imaz.

El filme inspecciona la vida de un pescador en retiro a quien llaman Don Romero, que ha pasado a ser un héroe olvidado por la comunidad, cuyos problemas emocionales –y de salud- lo orillaron a enclaustrarse en su propia casa, donde lo acosan los recuerdos y el remordimiento por no vivir como él quisiera.

El anciano, además, vive inmerso en su propia culpa, al recordar que el petróleo que descubrió años atrás le trajo una condena a distanciarse de los suyos, situación que denota sin tapujo alguno la soledad y el abandono en que viven los adultos mayores en prácticamente todos lados.

Estos elementos construyen una mezcla de sentimientos intensos, que marcan la pauta para el ritmo contemplativo y de gran descripción de los elementos visuales que le imprime el director al filme, situación apoyada en una muy destacada fotografía.

Entre los galardones que ha recibido se encuentran el Guerrero de la Prensa en el Ficunam, premio al Mejor director en la Mostra de cinema de Sao Paulo en Brasil y a Mejor actor en Festival Internacional de Cine de Mérida, Yucatán.

En suma, es una opción compleja para quienes acostumbran el cine comercial, pues ni el ritmo ni los temas –que son muchos- ni el bombardeo de información visual son siquiera cercanos a las películas hollywoodenses. Lo verdaderamente valioso es la historia y la forma en que Imaz nos la cuenta.

Por otro lado, sirva este espacio para hacerle llegar nuestro pésame a la familia Arriaga: Patricia y Guillermo, por el sensible fallecimiento de su señor padre, Carlos Arriaga Alarid. El extinto dedicó su vida a la cultura, al grado de fungir como director del Centro Cultural Sor Juana, además de otras actividades en el medio de las artes.

Les deseamos pronta resignación.

Sólo le recuerdo que la imaginación se disfruta más en la oscuridad del cine, así que no deje de asistir a su sala favorita. Para dudas, comentarios o sugerencias escríbame al correo electrónico [email protected] o sígame en mis redes sociales “CinematografoCeroCuatro” en Facebook y “Cinematgrafo04” (sin la “ó”)en Twitter.

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