11 de Diciembre de 2017

Opinión

Las aguas pluviales de nuevo

Ninguna calle de Mérida está diseñada para evitar los encharcamientos por lluvias.

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Siguiendo con el tema de las aguas pluviales, hace ya más de cuarenta años se nos encargó el diseño de toda la infraestructura de manejo del agua del denominado anfiteatro de Acapulco; estábamos trabajando en ello cuando nos citó el presidente Luis Echeverría para pedirnos que nos encargáramos también del diseño de la Costera de Acapulco, pidiéndonos que hiciéramos un diseño que asegurara que, cuando lloviera, cinco minutos después de cesar el agua no hubiera un solo charco, ni de cinco cm de ancho.

Para cumplir con esta solicitud de nuestro presidente se hizo el diseño altimétrico de la avenida y en función de los gastos de escurrimiento se diseñó un sistema de bocas y tanques de tormenta, probados en el laboratorio de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, a fin de asegurar el cumplimiento de lo solicitado. Al presentarse la primera lluvia cumplimos con lo especificado y se dijo que con esta ingeniería ya no debía haber encharcamientos y mucho menos inundaciones; pero las cosas no han caminado de esa manera.

En el caso de Mérida, ninguna calle cuenta con un diseño altimétrico que permita optimizar el manejo de las aguas pluviales concentrándolas en puntos estratégicos con los equipamientos de captación, acondicionamiento, almacenamiento e infiltración adecuados. Es increíble que no hayamos aprovechado la alta permeabilidad de nuestro suelo ni las características geológicas de nuestro subsuelo, rico en cavernas y cuevas.

Recuerdo hace unos 20 años el Instituto de Geofísica de la UNAM trajo a Mérida un radar geodésico e hizo una prospectiva de la calle 59, de Santiago a Mejorada, mapeando la gran cantidad de cavernas existentes y señalando que se podía rediseñar la calle definiendo puntos de concentración que permitieran utilizar dichas cavernas como tanques de tormenta y minimizar los encharcamientos; pero nada ocurrió.

Cuando hace unos ocho años, con el apoyo del BID, se realizó el rescate del Centro Histórico, propuse que se resolviera el problema de los encharcamientos y se me dijo que para eso no había presupuesto, y ya sabemos lo que se hizo de manera incompleta. Necesitamos un reglamento de drenaje pluvial que tenga como meta mejorar el manejo de las aguas pluviales en toda la ciudad.

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