11 de Diciembre de 2017

Opinión

Calidad, fortaleza de un país

Los servidores públicos deben estar bien capacitados para dar un trato amable, servicial, honesto, práctico, oportuno.

Compartir en Facebook Calidad, fortaleza de un paísCompartir en Twiiter Calidad, fortaleza de un país

Una empresa privada con un pésimo servicio pierde clientes, pero un país con servicios públicos deplorables pierde su identidad y su fortaleza

La calidad en los servicios públicos es uno de los principales indicadores a los que las políticas y acciones de gobierno se deben apegar y dirigir para satisfacer las necesidades de los ciudadanos. Cuando hablo de calidad, hago referencia a las cuestiones positivas, a las propiedades y características del ser y del hacer para que una persona pueda gozar y beneficiarse de los servicios que demanda.

No basta con dotar de equipamiento a la ciudad, que, en el mejor de los casos, esté bien construido, sea duradero, con la más alta tecnología o que sea agradable a la vista, ya que por sí solos son componentes urbanos muertos. Es precisamente el capital humano, los trabajadores y servidores públicos, los que les dan vida mediante su administración.

Los servidores públicos deben estar bien capacitados para la realización de sus funciones y están obligados y es su responsabilidad siempre proporcionar un trato amable, servicial, honesto, práctico, oportuno, dar soluciones y respuestas eficientes y efectivas a todos los ciudadanos por igual y de manera equitativa. No sólo se trata de proporcionar un buen servicio, sino de facilitar la accesibilidad de los usuarios a los servicios.

La cuestión es que es costumbre pensar que vivimos en un país que por años ha marginado, dividido, saqueado e incluso asesinado, por lo que la calidad en los servicios públicos termina siendo un tema sin relevancia, a pesar de los impactos negativos que la ineficiencia y el mal servicio han generado en las familias. Los ciudadanos que no tienen dinero para regalitos o mordidas, como es el sistema corrupto, continúan tolerando los malos tratos, perdiendo su valioso tiempo y escaso dinero para obtener lo que necesitan. Ante tal situación, es preciso dirigir esfuerzos y acciones para evaluar y hacer competentes los servicios públicos de nuestro país.

La calidad física cuesta, pero la calidad del ser y del hacer no tiene precio. No debiera ser necesario estar vigilados o realizar mil pruebas de actitud en el servicio, simplemente es romper con el sistema corrupto, de desinterés, apatía y despotismo, que caracterizan la mayoría de los servicios públicos de México. No hay mayor satisfacción que poder ayudar a quien lo necesita.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios