22 de Septiembre de 2018

Opinión

Experiencias de cronista

Todo es trascendente en la voz de los cronistas; los hechos pasados y actuales deben ser contados con ese lenguaje cotidiano que permita a los lectores quedar atrapados.

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Leonel Escalante Aguilar/SIPSE

Mérida, Yuc.- El cronista describe el acontecer diario de su comunidad a través de escritos llenos de recuerdos vivos que deben traspasar todas las fronteras del tiempo. Todo es trascendente en la voz de los cronistas; los hechos pasados y actuales deben ser contados con ese lenguaje cotidiano que permita a los lectores quedar atrapados y hacerlos suyos. Los cronistas debemos ser los tornillos y tuercas de ese gran mecano que, gracias a una incesante labor, va formando nuestra historia. Una historia que debe llenarnos de acendrado orgullo y que nos permita edificar, a través de dichos textos, los nuevos capítulos de diversos acontecimientos en nuestros pueblos.

La labor de un cronista enriquece y nutre nuestra vida; al haber más cronistas, nuestra historia por supuesto que estará más y mejor documentada. Ojalá que cada una de nuestras comunidades tuviera esta figura, aunque no sea con reconocimiento o nombramiento oficial, como el caso de los cronistas comunitarios: éstos tienen más mérito incluso que aquellos que tenemos el documento oficial. Imaginemos entonces lo que hubiera ocurrido en esos lejanos tiempos de conquista y sometimiento español sin la relatoría de los ancestrales historiadores, o sin los documentos de Desiré Charnay y sus impecables litografías cuando visita Valladolid en 1886. La descripción que hace al descubrir nuestra polvosa y abandonada ciudad nos recuerda también ese triste capítulo de sangre y dolor que dejó a su paso la Guerra de Castas, iniciada en el barrio de Santa Ana con el asesinato de Manuel Antonio Ay ahí por 1847. Las imágenes de Charnay hablan por sí solas.

Quisiera compartirles, reafirmando lo significativo de las imágenes o fotografías para la crónica moderna, la publicación que hice junto con la antropóloga Kandy Ruiz González en 2012 de un libro de imágenes del ayer vallisoletano. Documento que gracias a los auspicios y recursos del Programa de Desarrollo Cultural Municipal pudimos cristalizar.

Y este es otro tema, a veces complicado para los cronistas. Que no hay siempre fondos suficientes y a nuestro alcance para la publicación de nuestros trabajos. Es muy importante que las autoridades municipales de cada una de nuestras ciudades y comunidades tengan ese compromiso de dar apoyo a sus cronistas, para poder llevar al cabo dichas publicaciones y otras actividades relacionadas con nuestro trabajo. Hoy, el uso de las tecnologías y particularmente de las redes sociales nos permite un acercamiento con nuestros lectores o seguidores, según la terminología moderna.

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