15 de Diciembre de 2018

Opinión

La sangre azul

El poder de la pluma

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Redrojeando, cosa que hacía tiempo no hacía para no llorar, entre los cachivaches del difunto viejo cascarrabias hallé el escrito que aquí les comparto:

Alguna vez se han preguntado ustedes por qué se dice que la realeza es de “sangre azul” y qué representa esta expresión. ¿Saben por qué a la hemofilia se le conoce como enfermedad de la realeza y que una de las características de este padecimiento son las venas azuladas y frágiles que al romperse forman moretones y que quizá por eso se habla de sangre azul?

Hasta donde la ciencia médica ha desvelado, no se puede hablar con total certeza de que la frecuente costumbre de las familias reales europeas de casarse entre parientes sea causa de la hemofilia, pero sí se puede probar históricamente que muchos miembros de la aristocracia fueron hemofílicos. Está el caso de los descendientes de la reina Victoria de Inglaterra, que tuvo ocho hijos y varios descendientes de éstos padecieron la “enfermedad de la realeza”. De modo que hablar de sangre azul en este caso sería sinónimo de una predisposición genética a desangrarse por cualquier herida, quizá heredada de la longeva (63 años en el mando) monarca. La transmisión es por medio de la madre y es el varón quien la padece a causa de trastornos en la composición de los cromosomas.

Hablar de sangre azul es también sinónimo de holgazanería y pureza racial. Robert Lacey, autor del libro Aristócratas, refiere que el término (que proviene del griego hema: sangre y filia: amistad, parentesco) se acuñó en el siglo IX. Había la costumbre de que los nobles demostraran su pedigrí sosteniendo en alto el brazo con su espada para “mostrar la filigrana de venas azuladas bajo su piel pálida”.

Esta demostración de venas azuladas, dice, era en plena Reconquista una evidencia de que los nobles españoles eran suficientemente pálidos como para probar que no habían mezclado su sangre con la de los moros o los judíos. Y al mismo tiempo, este detalle les distinguía de aquellos campesinos y trabajadores que se bronceaban bajo el sol.

Pero ésta no es la única teoría que existe. Una enfermedad llamada argiria también podría ser la culpable. La ingesta de grandes cantidades de plata nos puede generar esta enfermedad y uno de sus síntomas es el cambio de color de la piel y de las venas hacia el azul.

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