14 de Noviembre de 2018

Opinión

Especialistas para los medios

El poder de la pluma

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El auge de la comunicación digital interactiva, potenciado por la innovación tecnológica y facilitado por el desarrollo del internet como plataforma para los nuevos medios de comunicación, ha llevado a serias interrogantes acerca del futuro profesional de las nuevas generaciones de frente a los cada vez más numerosos retos.

El análisis pudiese plantearse en tres vertientes. En la primera, me permitiría destacar la sobreoferta de estos profesionales, que, como muchos, esperan largos períodos para ocupar una vacante en los medios tradicionales como la radio, la prensa o la televisión. Lo anterior es motivado por la inadecuada coordinación interinstitucional que evade el análisis entre oferta académica y demanda laboral.

En segundo término, cuando hablo de expertos en comunicación, mi concepto trasciende al profesional que se encuentra detrás de un micrófono o sale a cuadro en una pantalla de televisión; amplío el horizonte e involucro a cada una de las áreas que en forma sumatoria, precisa y profesional intervienen para disfrutar de los productos radiofónicos, televisivos o electrónicos digitales. Cada día se nos plantea la urgente necesidad de contar con especialistas en audio, video, mantenimiento de equipo, productores, etc., que si bien no disfrutan del glamur que inviste al conductor de un medio, su responsabilidad y preparación son igual de necesarios.

En tercer término, abundamos sobre los costos de producción, que cada vez son mayores, cuando de las señales tradicionales hablamos. Aquí es donde nos vemos obligados a optimizar los recursos humanos y tecnológicos especializados, por un lado, y, por el otro, girar la mirada hacia las nuevas carreteras tecnológicas digitales de menor costo y sin tanta infraestructura. Pero, sin duda, en cualquiera de sus vertientes existe un objetivo común: ganar audiencias.

En este punto deben coincidir todos los medios y especialistas dedicados a lo mismo: cuidar la calidad de su contenido. ¡Sí!, este elemento, que marca la diferencia entre un buen o mal producto. Es lo que deja huella, lo que forma y educa, lo que te obliga a regresar y permite armonizar presente y pasado. Eso que fortalece tus principios, valores y conocimientos sobre el consumo vicioso. Es precisamente el alimento que te hace crecer sano, fuerte e inteligente, antes que los productos “chatarra” empiecen a deteriorar tu cuerpo hasta enfermarlo.

inalmente, recuerden que el futuro de cualquier carrera descansa en una buena comunicación (auditiva, visual, de contenido y calidad); jóvenes: ese es el desafío cotidiano; reflexionen y decidan.

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