19 de Septiembre de 2018

Opinión

Paciencia y prudencia, sólida mancuerna

El poder de la pluma

Compartir en Facebook Paciencia y prudencia, sólida mancuernaCompartir en Twiiter Paciencia y prudencia, sólida mancuerna

¡Cada día siento que mi centro de trabajo es más agobiante!, me comentaba un amigo de la infancia el domingo pasado. Le pregunté que si el exceso era el motivo y me precisó que se refería al entorno enrarecido durante su proceder laboral.

Estoy seguro que muchos lectores se identifican con lo dictado. Más allá del número de horas y actividades que se multiplican día a día, lo que más desgasta, agobia, destruye y deteriora el ánimo y fuerzas del ser humano son las envidias, el acoso, la soberbia y la falta de solidaridad entre semejantes. Lo de suma de fuerzas es letra muerta para algunos trabajadores de cualquier empresa.

Con lo anterior hago referencia a quienes en cuanto pueden te ponen trabas y promueven hacer menos. Son a los que nunca les falta el pretexto y evitan el trabajo asignado o se dedican y viven instigando y hostigando -cual carroñero sobre su presa-, a quien con su buen actuar intenta dignificar su ser. Cómo me recuerdan estos pusilánimes a la locución latina: Homo homini lupus, que quiere decir: “El hombre es el lobo del hombre”. Se cita con frecuencia cuando se hace referencia a los horrores de los que es capaz la humanidad para consigo misma.

Esta locución fue creada por el comediógrafo latino Plauto (254-184 a.C.) en su obra “Asinaria”. Fue popularizada por Thomas Hobbes, filósofo inglés del siglo XVII, quien la adaptó en su obra Leviatán. Se puede interpretar que Hobbes da por básico el egoísmo en el comportamiento humano, aunque la sociedad intenta corregir tal comportamiento favoreciendo la convivencia.

Somos la especie más peligrosa del mundo no porque tengamos los dientes más grandes, las garras más afiladas, los aguijones más venenosos o la piel más gruesa, sino porque sabemos cómo proveernos de instrumentos y armas mortíferas que cumplen la función de dientes, garras, aguijones y piel, tanto o más eficaces. Muchas actividades humanas constituyen un peligro y un horror para sus propios congéneres, algunas de las que pueden considerarse como tales son: la violencia verbal, el acoso, la falta de respeto a las pertenencias ajenas, la rebeldía a cumplir con lo normado, fingiendo demencia, entre muchos.

Claro, lo comentado es pan de cada día y no solo es parte de algún pasaje histórico. ¿Quiénes, dónde? Nada de nombres o referencias, porque dejaríamos de ser la diferencia. Recuerda que los momentos turbulentos son tierra fértil para sembrar inestabilidad. Te invito a sembrar concordia, apoyo y paciencia, éstos soportan la pátina del tiempo.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios