22 de Octubre de 2018

Opinión

"Plenitud laboral con vacío familiar"

Cada día es más difícil conciliar el trabajo con la familia, sobre todo cuando no se ha tomado conciencia del hombre como ser integral.

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En reciente reunión de supervisión, el médico encargado, con amplia experiencia y sentido reflexivo, preguntaba a los presentes sobre aspectos más allá del motivo de supervisión. Nos cuestionó sobre cuáles son nuestras prioridades y lo que estábamos dejando de hacer si de familia, convivencia con amigos o diversión se trataba. Todos coincidimos en la forma y el fondo de esa peligrosa falta de balance.

Cada día es más difícil conciliar el trabajo con la familia, sobre todo cuando no se ha tomado conciencia del hombre como ser integral. Más horas de trabajo y menos horas en casa son un verdadero conflicto. La posibilidad de amalgamar estos dos elementos es un tema que comenzó a trascender la visión intelectual de algunos investigadores para pasar tímidamente a la esfera empresarial. La intención es que cada empresa tenga cierta responsabilidad en la conciliación de la vida laboral y familiar de sus empleados y ejecutivos. Cual efecto dominó, este conflicto provoca bajo rendimiento en el trabajo, toda vez que el empleado no logra equilibrar ambas tareas. A esto se suman cuadros de estrés, enfermedad e incremento de adicciones, entre otras alteraciones.

¡Crecen los hijos, van a la escuela, ganan su campeonato de deportes y pasan con honores su examen de ballet y muchos de nosotros buscando explicaciones para nuestras ausencias! Por si fuera poco, llegamos a casa y, con altanera actitud, rechazamos la oportunidad de resarcir el daño emocional y psicológico infligido por la falta de convivencia; primero leemos el periódico, vemos las noticias o el programa deportivo y finalmente escuchamos las interminables preguntas que nos hace el pequeño.

Pasan los años y el niño se convierte en adolescente, en joven que no se comunica con sus padres, que les tiene miedo y no encuentra explicaciones para este relego. Contrastantemente, nosotros sí tenemos tiempo para hablar con los amigos, y la mamá para ir al casino, evitando ahondar en los conflictos propios de la edad del hijo. Lo que se intenta lograr con estas reflexiones es que las gestiones empresariales busquen fórmulas que puedan alcanzar justo balance de actividades. Desafortunadamente las políticas en este sentido en México son nulas.

Es necesario que se dé lugar preponderante al bastión más sólido de la sociedad, la familia. Las propuestas deberán estar encaminadas a plantear soluciones a los innumerables problemas que ponen en jaque la viabilidad a largo plazo de la misma. No desperdicies esos instantes invaluables, mañana será tarde.

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