21 de Agosto de 2018

Opinión

Rincones oscuros, cual frijol en el arroz

El poder de la pluma

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Era un día cualquiera, entre carreras, juntas y pendientes, de forma presta, se me acerca conocido profesional, quien, rascándose la cabeza, me pregunta: ¿Hasta cuándo se van a terminar los problemas con ese departamento que de razones no entiende, a pesar que el resto de los vagones del ferrocarril laboral dan el extra para salir adelante en retadora encomienda?

Se me vino a la mente el gran Nicolás Maquiavelo, multifacético italiano del siglo XVI, quien, dentro de sus tantas frases, tiene una ad hoc: “En todas las cosas humanas, cuando se examinan de cerca, se demuestra que no pueden apartarse los obstáculos sin que de ellos surjan otros”.
En el macrocosmos que representa este México convulso, lleno de “puestas en escena” -cual distractores mediáticos-, declaraciones mesiánicas y descomposición social, cada uno de nosotros vive su microcosmos con infiernos, aludiendo a la obra del también ítalo Dante Alighieri, que te atosiga, atrapa y por momentos ahorca. Largas jornadas laborales, sueldos de miseria, excesos en tramitología burocrática, holgazanes oportunistas, enemigos de casa y poca convivencia familiar serían sólo algunos ejemplos.

La gran incógnita es: ¿cómo salir de esta espiral de horror? No existe llave mágica, es cuestión de actitud. Reinventarte cada día y sentir que lograrás las metas trazadas más allá de la adversidad sería un buen inicio.

Cual buen estratega, ya sabes que al llegar al trabajo te espera el que vive quejándose sin aportar nada por transformar el entorno o el pusilánime acomplejado que busca cómo “no servir” al semejante, esgrimiendo argumentos normativos que en el fondo responden a intereses particulares y no del colectivo. Nunca falta al que aplica la “aburridora”, sin darse cuenta que con reprochable comportamiento se envilece como profesionista, trabajador y ser humano.

Hay que encontrar la inspiración y el amor, cual Beatriz en la “Vita Nova”, y teniendo fe como en la “Divina Comedia”. Esta serie de analogías trata de mostrarnos la luz que proyecta el faro de la razón, que dicta la experiencia que nos moldean los años de existencia.

Lo redactado invita a la reflexión, y que con madurez nos preguntemos: ¿qué papel estamos interpretando en cada momento de nuestra vida? Recuerden que el teatro está representado por dos caras, una sonriendo y una triste, correspondiendo a la tragedia y a la comedia.

Hoy puedes transformar esa predisposición aprendida a responder de un modo consistente. Haz la diferencia, lo reclama tu esencia, no maquilles tus horrores.

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