15 de Diciembre de 2017

Opinión

Vientos de tormenta

Adicciones, maltrato al infante y al anciano son focos rojos en Yucatán ¿qué harás para apagarlos?

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A lo largo de las últimas semanas, la preocupación generada por sucesos violentos, dirían algunos, presagian tormenta. Los casos de menores víctimas de adicciones o protagonistas de episodios violentos reciben amplia cobertura de medios, que, con frecuencia, en sus opiniones o procesos de investigación periodística, proyectan imágenes distorsionadas que poco contribuyen a la comprensión del fenómeno social.

Después de revisar la experiencia de otros países en cuanto a reducir maltrato, violencia escolar y adicciones, vemos que aún estamos lejos de disponer de un mecanismo estable y poderoso que organice y potencie la contribución interinstitucional y no gubernamental para proteger a niñez y juventud, valioso capital.

El maltrato es concebido como el conjunto de acciones y situaciones acaecidas en todo ámbito que afecta al niño en su bienestar, desarrollo y personalidad. Desde el campo educativo, sabemos que un menor que proviene de un hogar en el que hay violencia tiende a reproducir comportamientos agresivos y puede derivar en la victimización de otros menores. Los aportes suministrados desde el sector salud, cuyas investigaciones se han centrado en temas como el consumo de drogas, la violencia intrafamiliar y el maltrato, revelan que los factores de riesgo asociados a la experimentación con drogas son de carácter individual, familiar, social y educativo.

Entre los individuales destacan el género, los problemas de identidad y la baja tolerancia a la frustración. Los relativos a las circunstancias familiares son la desintegración o el abandono del hogar. Por otra parte, la necesidad de trabajar y ser aceptados en un círculo social favorece mucho el consumo de experimentación, arriesgando el entorno laboral y futuro del educando.

Esta gama de factores interactúa de forma que aún necesita ser mejor comprendida. Es preciso insistir en la factibilidad de construir desde la pedagogía, las ciencias de la salud y las ciencias sociales un campo de investigación y acción que permita a las escuelas de educación básica recobrar su capacidad para proteger a niñas, niños y jóvenes.

Manos a la obra y dejémonos de lamentaciones y quejas ante el “horror” por acontecimientos circunstanciales. Cada quien a realizar la tarea en su trinchera, hay material humano valioso en este Yucatán pujante. Adicciones, maltrato al infante y al anciano son focos rojos qué corregir. Organízate, empieza hoy y demuestra de qué estamos hechos los moradores del Mayab.M

 

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