17 de Diciembre de 2018

Opinión

Todos somos maestros

El poder de la pluma

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Miguel Óscar Sabido Santana/SIPSE

Mérida, Yuc.- Con respeto y reconocimiento a maestras y maestros, al celebrarse hoy su día, hablaré de la educación.
La Real Academia Española define educación:

1. f. Acción y efecto de educar.
2. f. Crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes.
3. f. Instrucción por medio de la acción docente.
4. f. Cortesía, urbanidad.
De educar nos dice el lexicón:
2. tr. Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc. Educar la inteligencia, la voluntad.
En esta acepción está la entrega que padres y maestros deben tener para lograr que los educandos, niños y niñas, abreven en las fuentes del saber asimilando eficientemente las enseñanzas de progenitores y mentores en las dos vertientes de la educación: formal e informal.
La primera es la que recibimos en las aulas, la escuela, universidades, centros académicos, etc.
La segunda y no menos importante es la educación informal, que es la que se da en las casas, a través de la familia o de personas bien intencionadas, algún guía espiritual, gente digna, de bien que ayudará en la formación de las y los jóvenes.
Ambas formas de educación han de impartirse sin violencia o abuso del poder que puedan ejercer padres o maestros sobre las y los educandos, pero lo más importante será sin duda alguna enseñar con el buen ejemplo: Difícilmente saldrá un niño bien educado de un hogar donde campeen la violencia, los malos ejemplos como el alcoholismo, la drogadicción, etc.
Padres y maestros tiremos de la carreta de la educación hacia el mismo lado, con el mismo fin de que la juventud llegue siempre a buen puerto.
El derecho a la educación, consagrado en el Artículo 3° de la Constitución, impone al Estado la tarea de tener instalaciones adecuadas, escuelas, equipamiento y al cuerpo docente que impartirá la enseñanza académica.
Hagamos los padres lo que nos corresponde en una educación ejemplar, apoyemos a maestros y maestras que tienen a su cargo la enseñanza académica, no la doméstica.
¡Felicidades maestros y maestras!

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