20 de Septiembre de 2018

Opinión

"La nota discordante"

Tuve la oportunidad de ver un video producido por Eduardo Verástegui, que me pareció formidable, se llama “Crecendo”

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Tuve la oportunidad de ver un video producido por Eduardo Verástegui, que me pareció formidable, se llama “Crecendo”

Desde el primer momento me capturó. Era una historia que sucedió en 1770. En blanco y negro presentan la vida de una joven mujer que nos habla de sus desgracias, decía que toda su vida había estado llena de notas discordantes que arruinaban su sinfonía. Y así nos fue narrando sus desgracias en lo que iba caminando, con un embarazo evidente, a adquirir un líquido que le permita abortar. Todo el camino va justificando su acción con que no quiere traer a este mundo un hijo que sufra lo que ella ha sufrido.

Casada en segundas nupcias después de haber enviudado, sus padres ya habían fallecido y los dos hijos de su primer matrimonio también. Decide casarse con un hombre de condición social superior pensando que eso ayudará a aliviar su sufrimiento, un músico que siempre la engañaba y la maltrataba, y luego este embarazo por el que sufría todos los días pensando en que seria una nueva “nota discordante”.

Cuando está a punto de tomar el líquido que interrumpirá su embarazo hay un accidente, su taza se rompe evitando que lo tome, y empieza su labor de parto, la imagen se cierra cuando ella da a luz a su hijo.

Siete años después se ve ella feliz caminando nuevamente y pensando: “sí, mi sinfonía siembre había sido estropeada por las notas discordantes, hasta que me di cuenta que puedo tomar la nota discordante y a partir de ella crear una nueva sinfonía”.

Ela iba en camino a llevar a su hijo a una academia de piano en donde lo citaron, por su talento, para su primera clase, era Ludwig Van Beethoven.

En todas las sinfonías de la vida hay notas discordantes, y es maravilloso oír la 9ª sinfonía de Beethoven, el Himno a la Alegría, de lo que parecía podría ser una nota discordante,el secreto está en aprender a formar nuevas sinfonías de lo que podría parecer un problema, de esta forma ya no hay notas discordantes sino nuevas sinfonías que explorar y que disfrutar que surgen de los contratiempos que se presentan en la vida de todas las personas.

No hay vidas perfectas, todas tienen sus bemoles, sus cambios de ritmo, pero de cada dificultad, de cada cosa inesperada podemos sacar algo bueno, enfrentarlo, aprender y seguir nuestro camino. El peso de los problemas, las dificultades constantes que a veces tenemos que enfrentar cierran nuestro panorama y nos hacen creer que no hay salida, que sólo podemos producir notas desafinadas, pero si aprendemos a ver mas allá de lo que hoy vivimos y damos tiempo a que los milagros sucedan, la vida siempre nos llevará hacia una nueva sinfonía, cierra tus ojos y disfrútala.

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