20 de Octubre de 2018

Opinión

"El poder de la Vulnerabilidad"

Para realmente conectar con otras personas tenemos que empezar por dejarnos ver a nosotros mismos tal y como realmente somos.

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Para realmente conectar con otras personas tenemos que empezar por dejarnos ver a nosotros mismos tal y como realmente somos y abandonar o dejar a un lado la sensación de que podemos no ser lo suficientemente buenos para ser aceptados.

La vergüenza es ese sentimiento que nos hace pensar que tal vez no somos suficientemente buenos. Cuanto más sientes que eres digno de ser aceptado, lo eres. Las personas que viven su vida más conectadas en su comunidad son personas que al sentirse dignas de ser amadas son más genuinas, ya que al sentir la libertad de ser como son, pueden vivir con un profundo sentido de dignidad. Usualmente lo que estas personas tienen en común es que sienten pasión, el coraje y el valor de atreverse a ser ellos mismos, viven con compasión hacia ellos y hacia los demás. Porque la compasión no puede sentirse con un entendimiento y aceptación hacia los demás sin sentirlo por uno mismo, y como resultado de esto sienten conexión con los demás, pero sobre todo son personas que se sienten vulnerables, pero tienen la certeza de que lo que los hace vulnerables también los hace maravillosos, tienen disposición para decir te amo primero, la disposición de ayudar, de comenzar una relación que puede o no funcionar.

Dice Brené Brown, conocida investigadora, en una plática de TED, que ella comenzó esta investigación sobre las características que tiene uno que vivir para conectar con los otros, en un afán de poder controlar y dirigir esta respuesta, pero que cuanto más investigó, los resultados la llevaron a entender que la respuesta están en abrazar la vulnerabilidad, es decir, renunciar al deseo de controlar y dirigir.
Comenzó con este descubrimiento una lucha en la que recuperó su vida, porque vivimos en un mundo vulnerable y como resultado del miedo que nosotros como sociedad le tenemos a la vulnerabilidad, hoy somos la sociedad más gorda, más deprimida y más endeudada que ha existido. Porque uno no puede sólo mirar a la vulnerabilidad, a los sentimientos, al miedo, a las ganas de ser aceptado y decir que eso no te importa, que puedes vivir sin ello; cuando lo haces, lo pagas.

Uno no puede decir simplemente “no quiero sentir eso”, cuando uno bloquea los sentimientos negativos y el miedo también bloquea el amor y los buenos sentimientos, y uno lo paga con adicciones, con soledad, con depresión. Sólo nos importa tener razón, nos hemos vuelto poco tolerantes, hemos dejado que la tecnología tome el control de nuestro tiempo, nos hemos alejado sistemáticamente de la compañía y el amor por miedo a no ser aceptados o a ser lastimados.

Por no dejar ver nuestra propia vulnerabilidad nos hemos acostumbrado a atacar primero, a no aceptar. Culpamos a los demás como una manera de eliminar el dolor y el miedo. Buscamos la perfección y cuando no la encontramos la fingimos. Nuestra tarea como padres no es lograr que nuestros hijos sean perfectos sino que se sientan amados y aceptados. Que cuando veamos a ese pequeño bebé que llega a nuestras manos por primera vez o que comienza a crecer dentro de nosotros sepamos con certeza que es un ser imperfecto que vendrá a este mundo a crecer, a aprender y a ser amado y aceptado. Y ese mismo sentimiento debemos de tener por nosotros mismos, no necesitamos ser perfectos, necesitamos aceptarnos y aceptar nuestra vulnerabilidad.

Los consejos con los que cierra su plática son: es importante dejarnos ver, pero dejarnos ver en lo profundo, en lo que realmente somos, con nuestra luz y nuestra sombra, con las partes que nos enorgullecen y que nos avergüenzan, pero que al final nos conforman; amar con todo el corazón sin importar si eres correspondido porque al final la felicidad está en el amor que das y que sientes; ejercer la gratitud y vivir en paz siempre hasta en los momentos de lucha y de desilusión, pero también en los momentos de felicidad y de éxito; siempre hay motivos para agradecer, y una de las partes importantes es sentir que eres suficiente. Dejemos de decir y de llenar con ruido y con imágenes nuestros silencios y comencemos a escuchar a los demás y a nosotros mismos.

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