14 de Diciembre de 2018

Opinión

El verdadero valor

El Poder de la pluma

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El doctor Jorge Bucay es un conocido psicólogo argentino que busca ayudar a sus pacientes a través de cuentos que ilustran realidades parecidas a las que ellos están atravesando.

Uno de los cuentos que más me gusta es el que utiliza cuando llega a consulta una persona que siente que los demás no lo valoran, que la gente no se da cuenta de lo mucho que vale.

Un discípulo llega a pedir consejo sobre este asunto a un gran maestro que vive solitario en la montaña. El camino es muy largo y el discípulo realmente necesita pedir consejo al maestro.

Cuando llega a la puerta de la cueva el maestro parece muy preocupado, tanto que no hace caso a sus palabras, entonces el discípulo le dice: “maestro, en qué le puedo ayudar para evitar su preocupación”; el maestro le pide: “mira, necesito una moneda de oro para solucionar mi problema, así que por favor ve al pueblo más cercano y trata de vender este anillo a las personas que encuentres, pero por ningún motivo lo vendas en menos de una moneda de oro porque es lo que necesito para solucionar mi problema”.

El discípulo se va no muy convencido, pero como necesita el consejo del maestro, tiene que ayudarlo. Ofrece el anillo a todas las personas que se encuentra, pero después de cinco horas solo ha recibido una oferta de tres monedas de plata, pues en cuanto dice que quiere una moneda de oro, todos pierden interés y se van.

Muy desilusionado regresa a la cueva del maestro pensando que ojalá él tuviera la moneda de oro para dársela y solucionar sus problemas.

Cuando llega le dice: “maestro, nadie quiso el anillo, no pude engañarlos con su valor, pero creo que podría venderlo en tres monedas de plata”.

El maestro se queda pensando, se veía un poco más relajado y le dice al discípulo: “te voy a pedir otro favor, en vez de ir al pueblo más cercano, necesito que vayas a otro que está un poco más lejos, ahí encontrarás una joyería… quiero que entres y le ofrezcas el anillo al joyero, pero escúchame, no importa cuánto te ofrezca, en esta ocasión no quiero que le vendas el anillo. Escucha la oferta y regresa”.

El discípulo va hasta el otro pueblo, encuentra la joyería y se queda a escuchar la oferta del joyero esperando que se riera o le hiciera una oferta ridícula.

De pronto el joyero le dice “Ah sí , este anillo es el del sabio de la montaña, por favor dígale que lo siento, que no le puedo ofrecer más de cincuenta y ocho monedas de oro por él, pero que estoy muy interesado”.
El discípulo regresa desconcertado, cuando el maestro lo ve llegar sale a sentarse junto a él y le dice: “tú eres como ese anillo, estás esperando que la gente común se dé cuenta de tu valor cuando eres una joya valiosa y única.

Pero lo más importante es que tú debes darte cuenta de tu valor. porque si no, podrías conformarte con el valor que te asigna cualquier persona cuando en realidad vales muchísimo más”.

Dicho esto se retiró a seguir meditando.
Nuestro verdadero valor no lo deben dar las demás personas, es algo que nosotros debemos conocer antes de pedir a los demás que lo vean. Conócete a ti mismo…

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