22 de Septiembre de 2018

Opinión

La asamblea

El poder de la pluma

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Cuentan que un día, al cerrar el carpintero su carpintería por la noche, las herramientas quisieron hacer una asamblea. Todas las herramientas querían ser el presidente y gritaban y pedían el puesto, de pronto se oyó a una decir “por favor, yo solo pido que no sea el martillo porque resuelve sus problemas a golpes”; el martillo al oír esto dijo “ok, lo acepto, pero yo pido que no sea el tornillo porque le da muchas vueltas a las cosas”; el tornillo, ofendido, dijo “lo acepto, pero pido que no sea la lija porque es muy áspera en su trato”; de pronto regreso el carpintero y todas se quedaron calladas.

El carpintero comenzó su trabajo y utilizó las herramientas para hacer una silla. La lija dio tersura a la madera, el martillo permitió firmeza en las uniones y así cada herramienta en manos del carpintero hizo su labor y en conjunto lograron hacer una hermosa silla. Terminado el trabajo, el carpintero, mirando satisfecho el resultado, apagó la luz y se fue a casa.

Una vez que se fue, las herramientas regresaron a la asamblea, entonces el serrucho tomó la palabra y dijo “queda demostrado que cuando el carpintero nos toma en sus manos y utiliza nuestras habilidades en lugar de nuestros defectos y trabajamos en equipo podemos hacer cosas grandes”.

Este es un cuento que circula por internet, pero en realidad es para reflexionar. Nos enfocamos siempre en los defectos de los demás, y sobre todo en nuestros propios defectos. Si en lugar de eso nos fijáramos en nuestras cualidades y en las de los demás, si en lugar de apuntar a las equivocaciones aplaudiéramos los aciertos, también lograríamos cosas grandes.

Estamos acostumbrados a tapar nuestros defectos y errores apuntando a los defectos de los demás. Todas nuestras características se pueden ver como defectos, pero también como cualidades. Es cierto, el martillo resolvía las cosas a golpes, pero estos mismos golpes aplicados en el momento y en el lugar correctos se convierten en la mejor característica del martillo. La lija es áspera en su trato, pero cuando utiliza su aspereza para pasar por la superficie de la madera logra dejar el mejor acabado, más terso y liso.

Aceptemos nuestras características y las de los demás y veamos la manera de trabajar en equipo sacando lo mejor de cada uno de nosotros. Las circunstancias se nos presentan y tenemos que enfrentarlas, de nada sirve hacer una larga lista de defectos, de incapacidades y de miedos. Mejor veamos cómo utilizar nuestras características y las de las personas que nos rodean para lograr un fin común.

Esto se aplica en todos nuestros modelos de sociedad: para nosotros como personas, como parte de una familia, como miembros de una comunidad, como ciudadanos de un país. Basta de ver nuestros defectos, basta de decir lo que no podemos hacer y comencemos a encontrar nuestras coincidencias, lo que sí podemos hacer, y trabajemos en equipo porque esa es la única manera de avanzar. La situación mundial requiere de un cambio, el planeta pide a gritos que modifiquemos nuestro estilo de vida, dejemos nuestras cualidades salir y alabemos las cualidades de los demás. Sí, todos somos seres con defectos y que cometemos errores, pero al mismo tiempo tenemos aciertos y estamos llenos de virtudes. Es solo cuestión de cambiar la manera de ver las cosas.

Estamos rodeados de malas noticias, de actividades desesperanzadoras, de guerras, de violencia. Pero si enfocamos bien nuestra mirada, también estamos rodeados de buenas personas, de compasión, de héroes cotidianos que rebasan lo que se esperaba de ellos y hacen cosas por los demás, de sonrisas, de amabilidad. Es cuestión de enfocar bien lo que queremos ver y lo que queremos hacer y qué tipo de personas queremos ser, cómo queremos usar lo que tenemos. Busquemos en nosotros nuestras cualidades y veamos qué bien podemos hacer con ellas, cuál es nuestro lugar en la sociedad que logra un mundo mejor.

Decía Mark Twain: “Tenemos dos momentos importantes en la vida, cuando nacemos, y cuando descubrimos por qué nacimos”. Decídete a encontrar tu misión. 

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