17 de Julio de 2018

Opinión

Teoría de la miseria

Iniciaremos afirmando que no hay un nexo obligado de la palabra miseria con el ámbito económico

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Definición que la Real Academia Española da a la palabra Miseria: flaqueza, debilidad o defecto.

Iniciaremos afirmando que no hay un nexo obligado de la palabra miseria con el ámbito económico.

Pero ello no lo es todo, de eso nos iremos dando cuenta con la serie de reflexiones que compartiré a lo largo de esta lectura.

Imaginemos adjudicar la palabra a las personas, a las cosas, a los hechos o a las mismas palabras, eso provocaría que alguna o algunas de las otras acepciones que integran la definición se adjudiquen a temas de la cotidianidad social.

No cabe duda, por ejemplo, que la “debilidad” de una construcción podría traer como consecuencia el derrumbe de la misma.

También, por qué no, podríamos referirnos a un hombre físicamente débil o de una salud muy débil, cuya consecuencia de tal situación sería su derrumbe moral o peor aún su fallecimiento.

Pero esta teoría no trata de ello, más bien trata de las características enfocadas al ámbito de los valores y de los principios de las personas, cuyo comportamiento sólo muestra un valor, pero defectuoso y que influye negativamente en la convencía social.

En el mismo sentido nos referiremos también a los defectos, mismos que se convierten en errores, como ejemplo el defecto del padre reflejado como error en el hijo.

Pues bien, es así como esta teoría intenta hacer en nosotros una reflexión profunda de la miseria, pero con la perspectiva humana, esa que se muestra como miseria del hombre, del ser humano, de las personas, que se comporta como flaqueza, como debilidad o defecto en su formación.

De no ser cierta, no tendríamos por qué tener siempre como tema principal de nuestras conversaciones el hundimiento de nuestra sociedad, tampoco podría aceptarse como cierto no darnos cuenta cómo la actividad humana actual está carente del ser, pero sobre todo del deber ser.
Todo ello por el hecho de que conscientemente conocemos de la riqueza que tenemos por el simple hecho de que sabemos hacer perfectamente el bien y lo correcto.

En conclusión, ¿realmente necesitamos seguir mostrando nuestra miseria con actos que hoy sólo nos invaden, contaminan y pervierten, o podemos enseñar nuestra riqueza en valores y principios?

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