11 de Diciembre de 2017

Opinión

La migración

El mundo se está cayendo a pedazos, bajo la fuerza de fenómenos como la migración, refugiados y parias.

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La globalización, el neoliberalismo y las formas de consumo han producido reacciones secundarias. Quien mejor trata estos fenómenos sociales indeseables, desde la óptica de una sociedad líquida, es Bauman; de manera descarnada, el pensador crea conceptos que identifican a los productos obtenidos. No deseo publicarlos porque son lastimosos y humillantes. El mundo en el que crecimos se está cayendo a pedazos, bajo la fuerza de fenómenos como la migración, refugiados y parias. Estos “residuos humanos”, según el autor de Vidas desperdiciadas, se han convertido en prioridad en la agenda actual.

De estos fenómenos sociales y económicos no estamos exentos, basta observar cómo somos rodeados de personas que desearíamos invisibilizar; algunos de éstos son nuestros residuos, otros no. Limosneros de profesión, embaucadores, niños que trabajan, infantes que mendigan, ancianos que viven de la indigencia, malabaristas en los cruceros, payasos pedigüeños, indígenas que ofertan lo que la ley les permite. Estos seres humanos excluidos de la modernidad, arrojados a la sombras, esos seres que “ya no son”, se han convertido en verdaderos inconvenientes. Tratar de resolver el problema desde una óptica estrictamente local es un error, no logrará invisibilizarlos; entonces la fórmula es: solución a problemas locales mediante el conocimiento de problemas de origen producidos globalmente. Algo que la modernidad ha logrado es que muchos seres humanos se encuentren privados de medios que permitan su subsistencia, y no se trata de sobrepoblación, sino de los muchos que no están en condiciones de consumir y producir como ciudadanos normales. La cara sucia de todas reacciones secundarias producidas por la ideología del tener, sin importar los residuos que produzca, es la migración; las otras situaciones señaladas no son de menor importancia, pero muchas vienen aparejadas a la señalada.

Los muros se levantan cada vez más, todo es frontera. Nada con los desechos sociales, son los portadores de todos los males. Sin embargo, la migración se da contra todas las barreras. Niños, jóvenes y mujeres están abandonando sus contextos comunales para vivir la aventura en territorios en donde puedan subirse al tren de la modernidad. Una forma de ilustrar las migraciones es la que los indígenas chiapanecos han realizado en Yucatán. La sobreexplotación de la tierra, la falta de empleo, la modernización de los regímenes agrarios y el crecimiento de la población no dejaron mucho margen a las fuerzas centrífugas que dieron poder a los movimientos de personas.n

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