13 de Diciembre de 2017

Opinión

Apuesta incierta

Los programas escolares del nuevo modelo educativo y hay cambios importantes.

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Como se había anunciado desde meses atrás, los planes y programas de estudio del nuevo modelo educativo fueron publicados en el Diario Oficial de la Federación y presentados con “bombo y platillos” por el titular de la SEP, Aurelio Nuño, para ser aplicados en un primer momento con los alumnos de preescolar, primero y segundo años de primaria y primero de secundaria en el curso escolar 2018-2019; la segunda etapa comprenderá los demás grados de la educación obligatoria en el curso escolar 2020-2021.

Bajo el eslogan “aprender a aprender”, los nuevos planes y programas de estudio fueron reducidos en cuanto a contenidos, a fin de que los que se quedaron sean tratados con mayor profundidad, como en el caso del razonamiento y pensamiento matemático. Los currículos de cada grado escolar sufrieron grandes cambios, por ejemplo en tercer grado de primaria la formación académica se conforma de cinco módulos de lengua materna, dos y medio de inglés, cinco de matemáticas, dos de ciencias naturales y tecnología y tres de historias, paisajes y convivencia en mi localidad; el desarrollo personal y social se integra con un módulo de artes, medio de educación socioemocional y uno de educación física; por último, la autonomía curricular ocupará el tiempo restante de la jornada, pudiendo ser la ampliación de la formación académica, potenciar el desarrollo personal y social, nuevos contenidos relevantes, conocimientos regionales o bien proyectos de impacto social.

Por lo pronto, el secretario de educación estatal ya fijó que el nuevo espacio curricular puede ser escogido entre estos cinco ámbitos: aspectos innovadores, tecnológicos, convivencia, desarrollo del medio ambiente y desarrollo agropecuario. También se anunció el pilotaje de planes y programas en sesenta escuelas de los niveles básico y medio superior. La apuesta es arriesgada, sobre todo cuando los actuales maestros no han sido capacitados para ello ni tampoco se cuenta con los libros de texto adecuados para realizar un exacto monitoreo de su eficacia.

Otro dato importante es que, por ejemplo, en una escuela de jornada regular se trabajarán novecientas horas durante el ciclo escolar y las de tiempo completo lo harán en mil 600 horas, por lo que tendrán 700 horas más para incluir nuevas actividades curriculares. Urge ya la formación continua de maestros y no sólo centrarse en la evaluación docente.

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