26 de Septiembre de 2018

Opinión

El control del movimiento obrero

Este 1º. de mayo habría valido la pena pensar en la corrupción sindical y en cómo frenarla.

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Los linchamientos y asesinatos judiciales en los Estados Unidos están firmemente enraizados en su democracia, por otra parte, indudablemente sólida. ¿Resultaría exagerado decir que alimentan sus instituciones? Tal vez, pero el control del movimiento obrero en Norteamérica partió del linchamiento y posterior asesinato judicial de “Los mártires de Chicago”, en 1887. Y tales linchamientos y asesinatos dieron lugar a que la II Internacional socialista tomara el 1o. de mayo como celebración para el Día del Trabajo. Un día que, todos sabemos, es hoy una lamentable puesta en escena porque el movimiento obrero ha sido controlado en la mayor parte del mundo.

El absurdo despotismo zarista impidió cualquier organización entre los pocos trabajadores que habían dejado de ser campesinos, de tal manera que, a la caída del Zar, los partidos obreros dirigieron una revolución que hicieron los campesinos. Y algo muy semejante ya había ocurrido en la otra gran gesta revolucionaria del Siglo XX, la mexicana: no fue necesario, tras la victoria del Constitucionalismo, reprimir a un movimiento que, desde la Casa del Obrero Mundial, fue su aliado contra el zapatismo.

Sin embargo, en México, muy pronto entendió el partido heredero del carrancismo que era preciso controlar a un movimiento obrero que podría ser peligroso si llegara a organizarse. Y, así como Calles corporativizó caciques, Cárdenas, con ayuda de Lombardo, corporativizó al movimiento obrero. La CTM aseguró al partido en el poder durante muchos años.

Esto lo entendió bien el empresario de la Coca Cola cuando llegó al poder: ¿para qué arriesgarse si el movimiento obrero domesticado podía quedarse quieto, así como los caciques estatales podían apoyarlo? Y, luego, un panista “de prosapia” compró los votos del SNTE.

En todos los casos, desde Carranza hasta Peña Nieto, el “pacto social” se ha basado en la corrupción. Hoy se descubre que los gobernadores, herederos del caciquismo callista, son corruptos. Este 1º. de mayo habría valido la pena pensar en la corrupción sindical y en cómo frenarla en lugar de atraer su voto corporativo. Burócratas y “fuerzas vivas” del sindicalismo, ¿salen a marchar como homenaje a “Los Mártires de Chicago” o como una prueba más de que el linchamiento y el asesinato judicial sigue como espada de Damocles sobre sus cabezas?

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