12 de Diciembre de 2017

Opinión

La nación tiene miedo

En México tenemos miedo de que las cosas se salgan de su cauce, no por injustas, sino por desconocidas.

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Ningún momento es tan peligroso como ese del laberinto especular por el cual las naciones cruzan con miedo. Al mismo tiempo, no hay momento más propicio para que los políticos especuladores aprovechen las curvas y los cruces laberínticos para saltar y obtener ganancias. No sólo los políticos como individuos, también los grupos financieros y los partidos capaces de acomodarse a la situación.

Precisamente existe una novela poco conocida de nuestro gran narrador decimonónico Manuel Payno que lleva por nombre El hombre de la situación y que juega con la necesidad, para unos, de ser engañados y el talento para hacerlo de su personaje:

...parecido a una vieja bailarina que, arrugada, flaca y olvidada, sale repentinamente con pantorrillas postizas... así apareció nuestro personaje... arrancando a toda la prensa las más unánimes y cumplidas alabanzas. La prensa, en realidad, no sabía lo que hacía y, en último caso, aplaudía a una vieja y arrugada bailarina...

¿No es eso Donald Trump, en medio del G20, aupado por una multitud que tiene miedo no sólo de los otros (de la otredad como abstracción), sino los unos de los otros y por eso se arman hasta los dientes? Pero también tienen miedo los británicos que se piensan “mejor solos que mal acompañados”. Y tienen miedo los rusos que saben perfectamente que ese hombre de la KGB, Vladimir Putin, es heredero de Stalin y Stalin lo fue de Iván el Terrible (como Eisenstein lo filmara en el más aterrador retrato), pero buscan que su “hombre de la situación”, sin importar lo cruel y sanguinario que resulte, los devuelva al sueño de un imperio.

Y en México tenemos miedo de que las cosas se salgan de su cauce, no por injustas, sino por desconocidas. Así, estamos dispuestos a continuar la entrega del país a quien nos asegure que sabe cómo organizar las mascaradas.

López Obrador, el único destapado entre los “hombres de la situación”, sabe que a una nación con miedo no le interesa programa sino retórica capaz de arrullar. Por eso, su proyecto de nación lo están haciendo entre exsecretarios de gobernación, empresarios e, inclusive, el especulador financiero que inventó la trampa de los Amigos de Fox.

Habrá que oír la retórica disfrazada como proyecto de quienes partan plaza en unos meses. Ellos saben, también, que la nuestra es una nación con mucho miedo.

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