18 de Septiembre de 2018

Opinión

Caminando por una Mérida segura

Viene constantemente a mi mente la postura que un grupo planteamos a las autoridades en torno a no llenar de árboles el espacio central del periférico...

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Ahora que está permanentemente presente el compromiso de plantar árboles en los espacios verdes del entorno urbano, viene constantemente a mi mente la postura que un grupo planteamos a las autoridades en torno a no llenar de árboles el espacio central del periférico, mucho menos de rocas y de ninguna manera de postes para el alumbrado público, ya que todos estos elementos exponen a serios problemas, con riesgo de perder la vida, a quien por alguna razón imprevista se saliera de la superficie de rodamiento.

En las vías de alta velocidad, dentro o fuera del espacio urbano, su diseño tiene que considerar estos elementos para proteger a los conductores; de hecho, cuando se hizo hace ya más de 15 años el proyecto de desarrollo y equipamiento del periférico, éste proponía que el espacio central alojara un sistema de transporte colectivo de alta velocidad, eléctricamente operado, con estaciones de conectividad en todos los distribuidores viales, en cuyo diseño se dejaron grandes glorietas que alojarían las estaciones de transferencia, tanto con el transporte urbano, como con el foráneo.

Otro elemento ausente del equipamiento del periférico son los pasos peatonales inferiores, es decir, por debajo de la superficie de rodamiento, con localizaciones adecuadas en función de las demandas de cruce por las instalaciones demandantes, como escuelas, oficinas públicas, industrias, etc., los cuales fueron propuestos como elemento indispensable en el proyecto de modernización de esa vía.

Ahora que se está en el proceso de modernización del primer paso elevado que tuvo el periférico, en su cruce con la carretera a Progreso, es momento para retomar todas estas visiones y analizar su viabilidad en beneficio de la comunicación y la conectividad de la ciudad; antes de pensar en un segundo periférico, trabajemos de manera integral en la mejora, en beneficio de todos, de nuestro primer periférico.

Y este es sólo un pequeño escalón de la larga escalera que tenemos que recorrer para alcanzar una Mérida segura y sostenible, sin perder de vista que en el espacio vial el peatón es a quien más se debe proteger con los equipamientos y señalamientos adecuados.A caminar juntos por la Mérida que todos queremos tener.

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