18 de Diciembre de 2017

Opinión

Joyas de la naturaleza

La naturaleza que no impactamos los seres humanos puede conservarse millones de años.

Compartir en Facebook Joyas de la naturalezaCompartir en Twiiter Joyas de la naturaleza

Hace apenas dos días, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente del Estado dio a conocer el hallazgo de un ejemplar de coral que, según las primeras revisiones, data de las épocas del Mioceno-Plioceno, con entre cinco y 23 millones de años de antigüedad. Sin duda, un hecho muy importante para el estudio de los sistemas kársticos en el subsuelo de la Península de Yucatán.

Este tipo de hallazgos nos da una muestra de que lo que no impactamos los seres humanos puede conservarse millones de años, y hasta resulta sorprendente poder conocer este tipo de ejemplares y la historia de esta gran canica azul que es nuestro planeta. En fechas recientes se han estado realizando exploraciones a cenotes de nuestra entidad y se han dado a conocer importantes condiciones de vida de flora subacuática conservada en estos cuerpos de agua.

Es impresionante conocer de cerca la existencia de evidencias de conformación del suelo, pues dada la naturaleza kárstica de Yucatán, de origen calcáreo y formado por organismos marinos y fósiles, resulta común al adentrarnos en las cavernas acuosas encontrarnos con caracoles, conchitas, colonias de corales y hasta algunos fragmentos de esponjas marinas dignas de disfrutar y conservar.

Hago en este espacio un reconocimiento al equipo de expertos que realizó este hallazgo: Erick Sosa Rodríguez, de la Seduma, y Arturo Mora, Mónica Torre y la restauradora Cristina Sanmartín, pues gracias a este tipo de hallazgos los expertos podrán investigar y estudiar a detalle el organismo y adentrarse en conocer el pasado remoto de la península y sus características.

Se dice que este vestigio corresponde a una colonia de coral pétreo masivo, que mide 90 centímetros de diámetro y está a una profundidad de cuatro metros, adosado al techo del área de entrada a la caverna, en la zona sur del cuerpo de agua.

Tal vez por así decirlo la gran ventaja es que este cuerpo de agua está en una propiedad privada ubicada entre los municipios de Kinchil y Celestún, este hermoso cenote tiene una extensión de 25 metros de ancho por 30 metros de largo, así como una profundidad que va de un metro en la zona de aguas abiertas, hasta 35 metros en la parte de la caverna subacuática. Según pude averiguar, hasta el momento no hay registrado un ejemplar similar en Yucatán, lo que lo hace aún más valioso para la historia científica contemporánea.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios