12 de Diciembre de 2017

Opinión

"De ratones y hombres"

¿Qué puede llevar a uno hombre a sentenciar a muerte a su amada?

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Pensando en la novela que nos ocupa esta semana, escribo con un pesar amable sobre los dedos. Cierto es que hay letras o historias que no queremos sentir, porque de momento las tristezas narradas pueden danzar al mismo ritmo que nuestro humor. Ocurre que estamos frente a la incertidumbre, pues muchas veces los ánimos de los días siguientes serán dictados por las letras que nuestros ojos devoren.

Empatía, nostalgia de un tiempo que no vivimos y de personas que no conocimos; sentimientos ajenos.

En De ratones y hombres (1937), del autor John Steinbeck, nos acercamos a una de tantas realidades históricas que hemos conocido a través de terceros; una película, una nota periodística, una anécdota cercana, o nuestra cultura general. Si le ponemos nombre, hablamos de una historia que se desarrolla durante la época de La Gran Depresión en el área rural norteamericana; invito al énfasis mental sobre lo rural, vamos a mirar con lo que se imagina.

Conocemos a George y a Lennie, dos jornaleros que van llegando a un rancho donde cargarán sacos de cebada hasta que sus metas de ahorro les permitan comprar un terreno que significará el hogar de sus anhelos. El sueño es trabajar para uno mismo; desde sus fronteras hasta las nuestras. George, un hombre pequeño, pero sumamente astuto, procura la protección de Lennie, quien habita en un cuerpo impulsivo y fuerte con limitaciones mentales, y un corazón enternecido y asustadizo. Sabemos que a veces los cuerpos no corresponden a la fragilidad interna.

Para George, el infortunio llega de las manos de Lennie y la incapacidad para controlar sus caricias, su amor hacia lo suave, lo tierno. Ratones, conejos, cachorros, el cabello de una mujer… sucede. La ternura se mezcla con la frustración de una mente que no entiende su naturaleza destructiva; ha matado a alguien por medio de caricias tornadas violentas. Ternura desmedida, quizás. Sentimos el miedo, la huida, el dolor de George por saber que los hombres del rancho buscarán a Lennie para matarla. La desgracia de ser él quien prefiera jalar el gatillo.

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