Rastros

Vivimos dejando rastros, indicios de belleza humana.

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A Elvia

Alejarse es mirar mejor, sentir desde lejos y anhelar estar cerca. Creo en el crecimiento que baila en la incertidumbre de los caminos que recorreremos llenos de ingenuidad, esos primeros pasos por lugares nuevos; las sensaciones y las emociones. Escribo desde los últimos veinte días, desde todos los cambios interiores y exteriores; escribo desde una pérdida y una voz que aún resuena en la gente que te amó y continuará haciéndolo, Elvia.

Gabriel García Márquez creó universos posibles en Doce cuentos peregrinos (1992); entre ellos, encontramos un cuento que ahora parece una realidad incuestionable: “El rastro de tu sangre en la nieve”. Conocemos a Nena Daconte y Billy Sánchez, dos latinoamericanos que nos guían para seguir las huellas de sangre que ella derrama desde la frontera española hasta las calles de París.

No es un derrame violento, por supuesto. Nena Daconte se ha herido el dedo con la espina de una rosa, la misma que marcaba una bienvenida y un inicio; una invitación a viajar.

Pensemos en caminos, esos que recorremos diario a pesar de no tener la certeza del destino final; tenemos una idea pero ignoramos los matices que nuestra vida tendrá en el proceso. En la historia, Nena y Billy ignoran adónde llegará el rastro de su sangre, desconocen el significado y el destino, desde la certeza de un matrimonio recién iniciado. Se trata de una impotencia y un dolor que rebasa todo lo que un cuerpo puede soportar al perder a quien ama. Perdemos.

¿Qué ocurre con el rastro? Para Nena, quizá sea la romantización de saberse eterna a través de un recorrido que marcó su fin. Para Billy, la desgracia de ser quien se quedó solo al final. Vivimos dejando rastros, indicios de belleza humana. En ocasiones son invisibles, si acaso una sonrisa, una acción, un grito, una mirada enternecida. Somos un rastro constante en la vida de los demás. Nena se quedó en Billy; los que ahora no están se quedan en los ojos y suspiros de quienes esperamos mirarlos de nuevo. Continuemos el trayecto, dejemos rastros.

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