18 de Noviembre de 2018

Opinión

El peligro no ha pasado

El poder de la pluma

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Ya estamos un poco más allá de la segunda quincena del mes de septiembre, seguimos en la fase intensa de la temporada de huracanes y no hay ningún motivo para relajarnos.
Para estas fechas tenemos dos conmemoraciones nada agradables de sendos huracanes que hicieron historia en el estado de Yucatán, cada uno dejando una huella diferente:
Primero, se cumplieron, el pasado jueves 14 de septiembre, 30 años de la llegada de “Gilberto”, llamado el huracán del siglo por la fuerza y potencia que tenía, algo no visto antes en un fenómeno de esa naturaleza, que nos afectó en 1988. Fue un verdadero parteaguas en la historia del estado, donde las cosas jamás volvieron a ser las mismas ni en Yucatán ni en toda la península, pues fue una gran lección recibida debido a que fue el primer huracán que provocó una destrucción sin parangón en la historia de los ciclones tropicales que han azotado a esta región.

De la constancia destructiva de “Gilberto” quedaron muchas huellas que jamás pudieron ser resanadas, entre ellas la destrucción total del malecón de Progreso, construido a principios del siglo XX; la destrucción de la zona veraniega, la gran cantidad de árboles y postes de la CFE derribados a lo largo y ancho de todo su recorrido. En fin, un reguero de destrucción. También dejó a Mérida en penumbras durante varios días, algo que nunca había ocurrido.

Pasaron varios años y se nos olvidó “Gilberto”, pero llegó 2002 y sufrimos el embate del huracán “Isidoro”, éste no era tan potente como lo había sido “Gilberto”, pero de comportamiento muy diferente, ya que fue un fenómeno meteorológico muy errático y de paso lento. Eso lo hizo distinto, ya que su lentitud para desplazarse equivalió a la afectación de tres huracanes con un tiempo de 36 horas sobre el estado de Yucatán, destruyendo la zona de mayor infraestructura y donde estaba concentrada la más fuerte actividad económica, duplicando los daños causados por “Gilberto”.

Lo peor fue, sin embargo, que la población no se preparó como debe de ser a causa de la poca importancia que se le dio, con base en la frase: “Si ya habíamos sobrevivido al huracán del siglo, qué más nos podría hacer uno menos potente”, pero los yucatecos recibimos una lección mayúscula y que también marcó un hito en la historia de esos meteoros en el Estado.

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